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Un clásico: Ricky Martin enloqueció a seguidoras
Parece que si algo le faltaba a Ricky Martin para terminar de conquistar eróticamente a las mujeres -al menos, a las argentinas- y multiplicarles el deseo hacia él, era declarar públicamente su homosexualidad. Y esta larga y muy concurrida gira nacional, con la que está presentando su muy exitoso disco «Música + alma + sexo», con un punto culminante en un River repleto casi íntegramente por público femenino, dan cuenta de esa fidelidad que ha crecido.
Cuando un artista como el puertorriqueño llega a tal grado de amor por parte de la gente, la crítica estética empieza a perder sentido, o cuanto menos entra en conflicto. Ricky no hace canciones que pasarán a la historia de la música, ni canta como un virtuoso, ni es un gran bailarín, ni presenta shows que cambian el rumbo del negocio del espectáculo. Por el contrario, es lo suficientemente hábil, profesional y talentoso como para que resulte difícil cuestionarlo severamente. Se toma en serio lo que hace, reitera con solvencia de país desarrollado el formato que se requiere para un gran escenario, arma un repertorio combinando temas más nuevos con hits anteriores, mezcla sonidos electrónicos con momentos acústicos, pasa de la emoción a la risa y del discurso «comprometido» a la seducción, frente a la lluvia y al viento -no fueron terribles pero molestaron durante todo el concierto- con espíritu rockero, exhibe su figura y sus cambios de ropa con estudiada demagogia pero siempre en los márgenes de la sobriedad, se rodea de músicos que saben hacer su trabajo, y se muestra a lo largo de todo el recital como si fuera el único y último de su vida.
Pero si todo eso es cierto, también lo es que padece las carencias mencionadas más arriba -y que una fan, claro, jamás aceptaría-. Entonces, con este artista, como con otros de su rubro y con las particularidades de cada caso -Luis Miguel, Chayanne, Cristian Castro, etc.- el punto central está en ellos mismos, en su belleza, en su capacidad de enloquecer a las adolescentes y a sus madres.
R.S.


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