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Un crédito para castigar a Hugo Moyano, desierto
Transportistas admiten que el Gobierno se quedó con un subsidio de $ 1.500 millones que cubría aportes
Antonio Caló, Domingo Cavallo
La jefa de Estado, en un acto que contó con la presencia de buena parte de su Gabinete, la Unión Industrial Argentina y el sindicalista metalúrgico Antonio Caló, anunció en abril pasado el lanzamiento de una línea de crédito a tasas blandas para la compra de camiones con financiamiento del Banco Nación. A cambio, le puso fin al Régimen de Fomento para la Profesionalización del Transporte (REFOP), que contemplaba la devolución de los aportes patronales para los empresarios del sector que tuvieran a su personal en blanco e inscriptos en el sindicato de choferes de camiones, que lidera Moyano.
El REFOP, un instrumento surgido en los «planes de competitividad» que ideó Domingo Cavallo durante su gestión como ministro de Economía de la Alianza, representaba una de las columnas del poderío de Moyano. Les garantizaba a los dueños de camiones que, en la medida que inscribieran a su personal en el convenio de los camioneros, obtendrían a cambio una baja en sus costos laborales.
El propio Moyano, así, se aseguraba un argumento de peso para que los empresarios aceptaran el pase de convenio de trabajadores que antes aportaban para otros gremios aunque fuese con salarios menores.
La nula repercusión de la línea de créditos que puso en marcha el Gobierno fue ayer el comentario obligado de los dueños de camiones que integran la principal cámara patronal, la Federación de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac), cuya cúpula participó de la apertura de la muestra Expotransporte, en el predio ferial de Palermo. Los dirigentes consultados coincidieron en el diagnóstico: ninguno de ellos había avanzado con la toma del crédito ni conocía a un colega que lo hubiera hecho.
Cupo
El anuncio de Cristina de Kirchner contempla para su financiamiento con un cupo de 8.500 millones de pesos para este año y un crédito a tasa bonificada de entre el 5% y un 7,5% para la compra de camiones usados, a tres años, o nuevos a cinco años. Uno de los requisitos en el arranque era que se tratara de unidades producidas en mayor medida en la Argentina, una condición que en el país sólo cumple apenas Iveco.
El REFOP, que fue reemplazado por la línea de créditos, regía formalmente desde 2005, pero tenía como antecedente los planes de competitividad de Cavallo. Moyano había logrado ser el único sindicalista en mantener ese beneficio para su sector. El régimen estipulaba el reembolso de los aportes patronales para los empresarios en regla con su personal. El objetivo era que tuviesen a su personal en blanco, pero en el fondo establecía que lo fuesen en el convenio 40/89, de los camioneros de Moyano.
El fondeo del REFOP estaba determinado por una porción del impuesto al gasoil, retenido por el Estado. Y cada año, la Secretaría de Transporte se encargaba de distribuir el dinero a las empresas inscriptas con ese objetivo. El mecanismo, sin embargo, siempre fue tachado de discrecional y no existía una pauta definida para la devolución de los aportes. Hasta mayo de este año, cuando dejó de existir, los empresarios calcularon que el Gobierno mantenía una deuda con el sector por más de 1.500 millones de pesos de reembolsos no efectuados.
La Fadeeac es una entidad históricamente ligada a Moyano, pero también al Gobierno, y sus dirigentes aclararon que no reclamarán por esa deuda en el plano administrativo ni judicial.


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