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Un defensor del ajuste a rajatabla en la Argentina
Rato, a quien el propio FMI criticó duramente en un informe tras su salida del cargo debido a su gestión de la crisis económica mundial y la argentina en particular, abogaba por una serie de medidas que combinaran reducción del gasto público y ajuste social, control a rajatabla de la inflación y mayores pagos a los acreedores como claves para que la Argentina lograra superar los problemas económicos que desencadenaron la crisis de 2001.
El economista del Partido Popular español (PP) fue uno de los principales antagonistas del equipo económico del entonces presidente Néstor Kirchner y protagonizó entredichos con el propio mandatario y el entonces ministro de Economía, Roberto Lavagna, quienes en foros internacionales le reprocharon la responsabilidad del FMI en los problemas del país.
"Van a tener que cambiar la actitud para con la Argentina y cambiar sus recetas del pasado. Dieron 9 mil millones y no sirvió para nada, porque aplicaron las viejas recetas", le dijo Kirchner a Rato durante la Asamblea General de la ONU hace diez años.
Los constantes pedidos del español para que el Gobierno "recupere la confianza de los mercados internacionales", pagando sus deudas y asegurando un superávit fiscal en detrimento de gastos social, fueron rechazados por Lavagna desde un primer momento. "No aceptaremos nuevas exigencias. El Gobierno no se apartará de lo acordado: condicionar las negociaciones al crecimiento de la economía, la reducción de la pobreza y el aumento del empleo", advirtió el funcionario en 2004 tras una reunión con el director del FMI.
Una queja que, durante toda su gestión, Rato desestimó al insistir en que no todo era responsabilidad del organismo. "El FMI no es el principal actor en la Argentina en los últimos diez años; lo son sus instituciones políticas, civiles y sociales", afirmaba en 2004.
Un año después, mientras exigía una muestra "de buena fe" del Gobierno argentino en la negociación de su deuda y un pago mayor a los acreedores del que se ofrecía en la previa del canje de 2005, insistía: "Cuando era evidente que los gobiernos de aquella época no estaban llevando a cabo sus compromisos y estaban aumentando de manera muy peligrosa la deuda del país, creímos que esos gobiernos iban a corregir sus decisiones y no lo hicieron", defendiendo así la gestión y el asesoramiento del organismo durante los gobiernos de Carlos Menem y de Fernando de la Rúa, cuando él aún no formaba parte de la institución.
Entonces, las exigencias del director general del FMI para que "la Argentina retome la normalidad" fueron respondidos por el propio Kirchner, quien le sugirió "que ni piense ni sueñe" con un aumento del superávit, al tiempo que le pidió que el organismo "se mantenga al margen de las negociaciones con los bonistas".
En otro capítulo, durante el llamado a un boicot nacional contra las petroleras Shell y Esso por el aumento de precios también en 2005, al reclamo de Rato de que el Gobierno aplique reglas de inversión "claras y respetuosas con el funcionamiento de la iniciativa privada", el expresidente argentino respondió: "Al doctor Rato, que se preocupe alguna vez de ayudar a la Argentina. De ayudar, pero en serio. A ver si de una vez por todas tiene un gesto que lo empiece a reconciliar con este país que tanto los sufrió a ustedes (FMI)".


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