- ámbito
- Edición Impresa
Un desafío nuclear que se renueva día a día
Los Seis insisten en que Irán cese el enriquecimiento de uranio. Irán, por su parte, no acepta siquiera que se mencione ese punto en la agenda al considerar que se trata de un derecho adquirido. En ese marco, la reunión de Ginebra fue sólo una repetición de las posiciones originales de las partes en lo que podría interpretarse como un ejercicio de diálogo por el diálogo mismo.
La próxima etapa será Estambul en enero. De las declaraciones de prensa de los interlocutores es difícil predecir resultados. La Alta Representante Europea, Catherine Ashton, sólo indicó que se buscan formas de cooperar para resolver las principales inquietudes. La Delegación iraní no pareció compartir esos mismos eufemismos.
La paciencia del Grupo de los Seis es consecuencia de sus propias diferencias. China, y en menor medida Rusia, sigue pensando que se deben explorar nuevas avenidas que permitan que Teherán salga del encierro en el que se encuentra, confiando en que ese proceso permitirá a ese país mostrar mayor flexibilidad. Sin embargo, es difícil que esa estrategia produzca resultados cuando Irán ha definido el alcance de su programa nuclear con una rigidez que limita la posibilidad de concesiones. Ya el año pasado había rechazado una propuesta del Grupo de los Seis que incluía el reconocimiento implícito al derecho de enriquecer uranio para usos pacíficos.
La esperanza diplomática, en definitiva, gira en torno de la vaguedad con que Irán se refiere a dicha propuesta al haber indicado que no la ha rechazado sino que simplemente se ha demorado en responder. Esa expresión es lo que alimenta expectativas de que la reunión de Estambul puede ser más precisa y volver a la propuesta original del Grupo de los Seis.


Dejá tu comentario