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Un deshielo que reflota tabúes
El lado estadounidense evitó criticar públicamente las violaciones de los derechos humanos en Rusia. En su lugar, Clinton y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, dos políticos que vivieron la Guerra Fría, mostraron una armonía nunca vista.
Clinton sólo trató brevemente el hecho de que tras la guerra entre Rusia y Georgia el año pasado su país no reconociera a las regiones separatistas de Abjazia y Osetia del Sur. En otros temas conflictivos, que hasta ahora habían dañado bastante las relaciones entre ambas naciones, Clinton y Lavrov señalaron que querían escucharse mutuamente y trabajar en conjunto. Esto recuerda a la nueva cultura política, impulsada por Obama, la cual le valió el Premio Nobel de la Paz el viernes pasado, que recibió la aprobación rusa.
En el conflicto por el programa nuclear iraní, los ministros consideraron que las soluciones diplomáticas deben tener prioridad antes que las sanciones (ver aparte).
En la guerra en Afganistán, Washington también puede seguir contando con el apoyo de Moscú para el tránsito de bienes militares. Y en el tema de la defensa antimisiles para protegerse de posibles ataques de Corea del Norte e Irán, Moscú y Washington -y la OTAN- quieren cooperar en el futuro.
«El estado de las relaciones estadounidenses-rusas cambió mucho», considera el politólogo ruso Alexei Malashenko, del Centro Carnegie de Moscú, que aseguró que ambas partes tienen la posibilidad de resolver sus problemas.
Desde el anuncio de Obama de que renunciaría a los controvertidos planes para el sistema antimisiles en Europa del Este, Rusia ve una verdadera voluntad de cooperar estrechamente. La principal prueba para este nuevo rumbo son las negociaciones para el acuerdo que habrá de sustituir al Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START). En este aspecto, tanto Lavrov como Clinton, como representantes de las dos grandes potencias nucleares, revelaron oficialmente que hay avances. De cualquier manera, los expertos consideraron que aún es largo el camino que conduce hacia un nuevo acuerdo de desarme y que la política de paz de Obama deberá demostrarse todavía en este aspecto. Rusia quiere lograr una reducción de los sistemas portadores de cabezas nucleares hasta 500, mientras que Estados Unidos prefiere mantener 1.100. Según medios rusos, se podría alcanzar una cifra intermedia de 800. Clinton y Lavrov no fueron más concretos al respecto. Lo que sí expresaron ambos políticos fue el acuerdo por enfrentar los peligros internacionales de manera conjunta.
Los medios rusos elogiaron que esta vez Clinton, de 61 años, se tomara tiempo para visitar el país. Hoy estará en la ciudad de Kasan, en la república rusa de Tatarstán, que a diferencia de otras regiones del Cáucaso Norte no se ve sacudida por atentados terroristas de radicales islámicos.
Agencia DPA


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