31 de agosto 2010 - 00:00

Un día de Santa Rosa

Un día de Santa Rosa
El rebote del viernes demostró, de inmediato, que tenía sus patas cortas. Y mientras se esperaba en el clima la tradicional tormenta de Santa Rosa, donde llovió fue adentro del recinto bursátil. Pero, en una extensión global que no dejó por podar índices, en cualquier región y calibre de mercados.

En la ocasión, el Merval quedó dentro del mismo paquete bajista, que comenzó por afectar nuevamente a un Dow Jones de inocultable tendencia a la baja, cayendo ayer un 1,4%. Y que impactó en San Pablo con rebaja del 2%. En el grupo de indicadores locales no quedaba escapatoria, con el signo puesto de antemano, solamente pudiendo ensayar el mecanismo clásico de un «arrugue de barrera» -traducido en llevar los negocios a un embudo y cerrando la oferta sus grifos, para no presionar a una demanda diezmada- que fue -justamente- la figura que ayer se vio. Esto dejó en un escalón más bajo del peor dibujo posible a la rueda de la víspera. No se conformó una aleación de bajas generales en precios, con suba de volumen. Sino que el retroceso del 1,8% en el Merval principal fue alimentado por solamente $ 22 millones en órdenes.

Las bajas, que fueron 43, más que duplicando a los papeles con aumentos, redondearon la escena de una fecha previa al remate de agosto, con lluvia intensa en todos los frentes. Sin embargo, las subas de Domec -un 9%- Estrada, con un 5,6% y Polledo, a través del casi 5%, mantuvieron viva la llama positiva. Nuevo castigo sobre el sector «bancos», Galicia y Francés en zona del 3,7%, y Tenaris que acusó el 2,6%, resultaron de las líderes esenciales más perjudicadas. El Merval quedó colgando de la cornisa, para no perforar nuevamente el piso de 2.300, y se concluyó casi en el mínimo del día. La Bolsa, mojada.

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