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Un empate que no dejó a nadie contento
Lucas Viatri festeja con la boca llena su gol. El delantero jugó de doble pivot con Palermo en todo el segundo tiempo.
Boca tiene como único objetivo clasificarse para la Copa Sudamericana y está a cuatro puntos de Racing, que es el último que se clasifica. Arsenal necesitaba ganar para engordar su flaco promedio y corría riesgo, de perder, de entrar en zona de Promoción junto con River.
Boca, sin Riquelme lesionado, fue en el primer tiempo un barco sin timón. ¡Qué lejos está Walter Erviti de aquel jugador magnífico que jugaba en Banfield! Y Arsenal fue el que manejó la pelota desde la experiencia de Adrián González y con Juan Pablo Caffa y se puso en ventaja con una de sus armas preferidas: el cabezazo de Mauro Óbolo.
En el segundo tiempo, Falcioni se jugó a todo o nada sacando a Nicolás Colazo para poner a Lucas Viatri y jugar con dos tanques en el área y le dio resultado, porque el propio Viatri empató con un cabezazo, tras un desborde de Pablo Mouche.
Arsenal salió a cambiar golpe por golpe y volvió a ponerse en ventaja con un cabezazo de Lisandro López y parecía que se llevaba el triunfo.
Sin embargo, faltando 9 minutos Pablo Mouche desbordó por izquierda y terminó muy bien la jugada, con un remate que dejó sin chances a Campestrini.
Después, en el ida y vuelta final, el arquero de Arsenal salvó a su equipo en un cabezazo a quemarropa de Palermo, pero no hubiera sido justo que alguno de los dos ganara, porque la paridad fue total. Aunque el empate les dejó un sabor amargo a los dos, porque los objetivos se alejan para Boca y las cosas pueden complicarse en Arsenal.


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