29 de agosto 2011 - 00:00

Un empate con sabor a nada

Una postal de lo que fue el encuentro. Fredes y Pablo Hernández luchan en el piso por apoderarse de la pelota.
Una postal de lo que fue el encuentro. Fredes y Pablo Hernández luchan en el piso por apoderarse de la pelota.
Si en el fútbol se ganara por merecimientos, deberían haber perdido los dos. Tanto Argentinos como Independiente brindaron un partido para el olvido, donde la pelota estuvo más por los aires que a ras del piso. No hubo más de dos pases seguidos y cuando algún jugador lograba esta pericia, siempre había alguien que se le arrojaba a los pies para quitársela.

En el primer tiempo, Argentinos no necesitó hacer demasiado para ejercer una muy leve superioridad. Le bastó con algunos chispazos de Oberman y las proyecciones de Prósperi y Barzola, pero no estuvo fino en los metros finales y llevó poco peligro. Independiente no se sintió cómodo con el esquema 3-4-1-2, ya que sus carrileros Vélez y Maxi Velázquez no cubrieron bien sus laterales y en ataque produjeron muy poco. Además, a la sociedad entre Parra y Marco Pérez no le llegó mucho juego. En el complemento el partido continuó siendo desprolijo, pero con algunas llegadas que llevaron peligro y rompieron la monotonía.

Por momentos, el duelo se tornó violento y hubo varios cruces peligrosos que no fueron advertidos por Lunati.

El reparto de puntos fue lo más justo, pero dejó un sabor a nada a los dos.