17 de agosto 2012 - 00:00

Un Festival para todos los públicos

Un momento del espectacular concierto en homenaje a Astor Piazzolla dentro del Festival de Tango del Gobierno de la Ciudad.
Un momento del espectacular concierto en homenaje a Astor Piazzolla dentro del Festival de Tango del Gobierno de la Ciudad.
En el Festival de Tango confluyen varios públicos. Contrariamente a lo que podría imaginarse, no abundan los tangueros tradicionales, que los hay pero en pequeña proporción, y en cambio, son legión los jóvenes, en especial los extranjeros.

La gran pista de baile es el primer atractivo con el que el visitante se encuentra al ingresar al gran predio del Centro de Exposiciones. Casi siempre repleta de bailarines, expertos y novatos, las parejas que se observan resultan de lo más variadas. Ya sea con el clásico «cabezazo» para invitar a la mujer a bailar, o el más moderno «Bailamos», la tradición se respeta a rajatabla y son los hombres los que invitan al baile a las mujeres, casi todas en tacos altos y muchas con taco aguja, pese a que el resto de su atuendo pueda resultar bien informal, por caso jeans o calzas.

Claro que hay algunas en alpargatas o zapatillas, o parejas de jóvenes con piercings y tatuajes que sorprenden cuando se acercan a demostrar sus dotes de bailarines de tango. Los extranjeros no sólo asisten al predio para curiosear sino que son varios los que lo hacen para bailar y tomar clases. Llama la atención la gran cantidad de mujeres chinas esperando que alguno las sacara a bailar, y cuando pudieron demostraron versatilidad y gracia. A propósito, los campeones del Mundial de Tango 2010 fueron una china y un argentino.

Tampoco faltan los curiosos que pasan día y noche en el Festival, que es gratuito. De modo que el espacio se convierte para varios jubilados y desocupados, en un paseo alternativo que se extenderá hasta 28 de agosto.

Lo mejor del Festival, además de la milonga, es la oferta de shows de tango (música y danza), que comienzan entre las 14 o las 16 de cada día y continúan hasta las 21, con un plato fuerte cada jornada. El miércoles fue el excelente «Piazzolla electrónico» (ver aparte), para el que el nieto del compositor y bandoneonista, «Pipi» Piazzolla, no ahorró anécdotas y presentaciones antes de cada una de las estaciones que ejecutaron. Al cierre pidió un aplauso para «mi abuelo que está en cada rincón del mundo. Es hermoso ver, en Rusia, chicos descalzos tocando y bailando Libertango para ganarse la moneda». Contó que próximamente esa formación saldrá de gira por varios países del mundo para homenajearlo por los 20 años de su muerte.

También enfatizó su lucha por la incorporación de la batería en el tango. «Es mi instrumento y cada vez se toca más. Lo dijo la Tana Rinaldi en uno de los shows de Escalandrum, el tango es con batería. Y si ella lo dijo... Eso sí, hay que tocar bajito», dijo el baterista acostumbrado a los ritmos del jazz y las escobillas.

El recorrido por el Centro de Exposiciones se completa con un gran salón para clases de baile, donde ingresan sólo aquellos que se hayan inscripto previamente. Desde ya, no faltan los que, recién llegados, quieren entrar de todas formas. También hacen muchos el «paseo de compras», relacionado con la temática tanguera y no tanto, pues no sólo se venden libros o música sino también calzado y ropa, además de comida.

Para cerrar, se exhibe la muestra permanente «Astor Piazzolla, íntimo y universal», con más de 250 fotos que lo muestran en situaciones cotidianas, con su familia, amigos y hobbies. También hay algunos manuscritos y dibujos. Estará abierta sólo hasta el 26 de agosto (dos días antes que el fin del festival). Además se montó una cabina de radio desde donde transmite la «2X4», del gobierno porteño, la única dedicada exclusivamente al tango a nivel mundial. Además de este sede principal hay otras actividades que se desarrollan en la Usina del Arte de La Boca, el Teatro Colón, el Regio, el Anfiteatro de Parque Centenario y la final del Mundial de Tango que será en el Luna Park.

Dejá tu comentario