26 de diciembre 2012 - 00:00

“Un final perfecto”: entretiene la nueva novela de Katzenbach

“Un final perfecto”: entretiene la nueva novela de Katzenbach
John Katzenbach, «Un final perfecto» (Bs.As., Ediciones B, 2012, 430 págs).

Un novelista de 64 años, que lleva 15 sin escribir ni asesinar porque es un consumado psicópata que ha usado sus cuatro crimenes anteriores (en los que no fue descubierto) para publicar cuatro novelas basadas en esos crímenes reales (obviamente metaforizados), que no alcanzaron el menor éxito, ni siquiera la gloria del rechazo de los críticos. Ahora, el autor frustrado y el asesino impune, siente que está al final de su vida y decide realizar una serie de crímenes que queden en los anales del delito, un hecho que sea recordado años después de su muerte.

Se plantea una obra maestra que sea un remake de uno de los relatos más tradicionales, una revisión siniestra del cuento de «Caperucita roja» donde él cumplirá el papel de Lobo Feroz. Elige para ello a tres mujeres que viven a pocos kilómetros de distancia y si bien son absolutamente diferentes tiene un rasgo en común, son pelirrojas (en su versión estadounidense la novela se llama «Red 1, Red 2, Red 3»). Una es una médica, la otra es una profesora de secundaria y la más joven una alumna de Bachillerato de un colegio privado. Una esquela las pone en guardia, las aterroriza, perturba sus vidas, dice: «Sé que las tres están perdidas en el bosque. Y al igual que la niña del cuento, has sido elegidas para morir».

Las tres pelirrojas amenazadas sólo pueden esconderse y esperar, o buscar descubrirse; ser dóciles al siniestro plan del asesino serial o luchar e intentar ser más listas que su depredador; descubrir la identidad de quien las acosa o encontrar al leñador que las salve. El desafío de las tres pelirrojas es cambiar el final que proyecta quien se considera el Lobo Feroz del famoso cuento de los hermanos Grimm.

El maestro actual del thriller psicológico ofrece una nueva novela construida como un puzzle, que tiene la misma fuerza, intriga y suspenso que «El psicoanalísta», la obra que lo instaló entre los grandes del género. Como aquella obra se desliza con un ritmo adictivo en atmósferas inquietantes, sin dejar de buscar profundizar en los recintos secretos de la mente de su personajes. Así el relato alterna la historia de las tres «caperucitas» con la del asesino (que parece un pariente intelectual de los elegantes marginales de Breat Easton Ellis) y un cuarto personaje de proyección insospechada que hace más rica la intriga. Katzenbach hace que su asesino no deje de ser un escritor y que en su momento final haga referencia al final elegido por «Hemingway, Mishima, Kosinski, Brautigan, Thompson, Plath, Sexton, por todos ellos y muchos más». Otra gran novela de Katzenbach que entretiene y puede gustar a diversos niveles».

M.S.

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