11 de septiembre 2017 - 00:00

Un fuerte llamado por los pobres durante su despedida en Cartagena

Su homilía estuvo dedicada a los marginados. Bendijo un refugio para menores afrocolombianos en riesgo.

PASTOR. Como suele hacer en sus giras, el papa Francisco mostró en Cartagena una Iglesia cercana a los desprotegidos.
PASTOR. Como suele hacer en sus giras, el papa Francisco mostró en Cartagena una Iglesia cercana a los desprotegidos.
Cartagena - El papa Francisco pidió ayer desde Colombia practicar la caridad y trabajar por los pobres, los descartados de la sociedad, los emigrantes, así como por quienes sufren por la violencia y las formas modernas de esclavitud.

En su último día de una visita de cinco días en el país, el Papa llegó a la caribeña ciudad de Cartagena, un destino turístico reconocido por sus murallas coloniales que enmascaran una profunda pobreza y desigualdad social en sus barrios.

En Bogotá fue despedido por cientos de miles de personas que se volcaron a las calles para verlo pasar en su papamóvil rumbo al aeropuerto en donde abordó el avión que lo llevó a Cartagena.

Francisco hizo mucho énfasis en sus mensaje en la reconciliación y el perdón después del acuerdo de paz que firmó el Gobierno de Juan Manuel Santos con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para acabar un conflicto interno de más de medio siglo que dejó 220.000 muertos y millones de desplazados.

Pero en Cartagena habló a los marginados, particularmente a los niños y niñas en riesgo de explotación sexual, a menudo estimulados por la demanda de turistas extranjeros.

"Son los pobres, los humildes, los que contemplan la presencia de Dios, a quienes se revela el misterio del amor de Dios con mayor nitidez", dijo el Papa, quien fue ovacionado por miles de personas a su paso por las calles de Cartagena.

"La caridad ayuda a comprender la verdad y la verdad reclama gestos de caridad", precisó en un mensaje que leyó en el atrio de la Iglesia San Pedro Claver.

Las estrechas calles adoquinadas de Cartagena y las iglesias bien conservadas atraen a millones de visitantes cada año, pero el dinero del turismo beneficia muy poco a los pobres.

El sumo pontífice visitó el humilde barrio de San Francisco, donde bendijo un refugio para menores afrocolombianos en riesgo, vulnerables a la prostitución infantil, las drogas y la violencia.

Después pronunció la oración del Ángelus en la iglesia San Pedro Claver, famoso en el siglo XVII por su trabajo ayudando a los esclavos que vinieron en barcos de África para ser vendidos en los mercados de Cartagena.

El líder de los 1.200 millones de católicos en el mundo oró en silencio y puso flores en las reliquias del santo conocido como el "esclavo de los esclavos".

"Todavía hoy, en Colombia y en el mundo, millones de personas son vendidas como esclavos o bien mendigan un poco de humanidad, un momento de ternura, se hacen a la mar o emprenden el camino porque lo perdieron todo, empezando por su dignidad y por sus propios derechos", afirmó al pedir por los que sufren la violencia y la trata de personas.

Alrededor de Cartagena, una ciudad de un millón de habitantes, cientos de miles -muchos desplazados por el violento conflicto de Colombia- viven en improvisadas casas de madera en barrios bajos con alcantarillas abiertas y sin agua potable.

El Papa celebró en la tarde una misa en la zona portuaria para cerrar su gira por Colombia y volver a Roma.

Agencias Reuters, AFP,


EFE, DPA y ANSA

Dejá tu comentario