- Gastos desenfrenados. El escándalo arrancó el viernes 8 de mayo, cuando el diario The Daily Telegraph empezó a publicar los gastos de los diputados desde 2004. Las revelaciones expusieron a la clase política británica, que durante años llevó un desenfrenado tren de vida a costas del erario.
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- A cuenta del Estado. El Telegraph reveló todo tipo de dispendios. Algunos diputados embolsaron sumas de dinero por hipotecas que no existían. Otros amueblaron o reformaron propiedades a cuenta del contribuyente y luego las vendieron y se quedaron con el beneficio. Otros cargaron a las arcas del Estado televisores de plasma de 8.000 euros, cocinas de cerca de 10.000 y artículos tan miserables como una lamparita, una escobilla de inodoro o comida para perros.
- Filtración costosa. Según publicaba ayer The Guardian, el Telegraph habría pagado por la filtración cerca de 350.000 euros. Antes de acudir al diario conservador, quien ofreció el dossier había contactado a The Times, The Sun, y Daily Express. El escándalo ha hundido la reputación de la clase política y es probable que los ciudadanos ejerzan un voto castigo en los próximos comicios europeos.
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