4 de mayo 2010 - 00:00

Un golpe para las operaciones en alta mar

Nueva York - Incluso si el derrame de crudo de BP en el Golfo de México es finalmente atribuido a un error humano, el desastre podría proyectar una larga sombra sobre la perforación petrolera en alta mar.

Los accidentes inesperados descarrilaron la energía nuclear y la terapia genética, y mataron al avión supersónico Concorde. La historia indica que lo mínimo que la industria puede esperar es un aumento de los seguros y una mayor regulación.

La extracción de petróleo puede carecer de la vitalidad y el glamour del vuelo supersónico o de la terapia genética, pero su tecnología también es pionera. En fechas tan recientes como mediados de los años 90, la sabiduría convencional sostenía que era imposible acceder al crudo a profundidades acuáticas superiores a 600 metros. Sin embargo, desde entonces, el progreso ha sido deslumbrante.

Ahora Shell está buscando petróleo a tres kilómetros de profundidad. Una vez en el fondo del océano, los petroleros frecuentemente deben triturar kilómetros de roca antes de alcanzar su meta. La tecnología de perforación y sísmica necesaria para hacer este trabajo está en la vanguardia de la ciencia. Y también ha tenido un alto desempeño que le permitió extraer grandes cantidades de petróleo, con aproximadamente 6 millones de barriles diarios producidos desde la profundidad de los mares.

Con todo, los accidentes de alto perfil como el que está azotando la costa de Luisiana tienen un largo historial de haber detenido este tipo de tecnologías prometedoras.

La fusión de un reactor nuclear de la central Three Mile Island en 1979, que se debió en gran parte a errores de los trabajadores y que no causó muertes, fue suficiente para minar la fe en toda la industria. Las primas de seguros en el sector nuclear aumentaron un 40%, de acuerdo con la American Nuclear Insures, y pusieron fin a los nuevos pedidos de centrales por lo menos durante una generación.

El informe oficial sobre el accidente del Concorde en julio de 2000 tomó cuatro años y medio. En esta etapa fue de poco consuelo que los investigadores atribuyeran el accidente no a los riesgos inherentes al vuelo supersónico, sino a un trozo de metal dejado en la pista por otra línea aérea. El Concorde nunca se recuperó y fue retirado en 2003.

Si BP se las arregla para tapar su pozo dañado, las compañías petroleras probablemente encuentren que los costos de los seguros serán más altos y las regulaciones gubernamentales más estrictas.

Agencia Reuters

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