28 de marzo 2012 - 00:00

Un gran día para la Justicia y el mercado

Un gran día para la Justicia y el mercado
El Dow cedió ayer un 0,33% cerrando en 13.197,73 puntos, con lo cual algún «no conocedor» podría cuestionar la última parte del título. Pero recordemos que «el mercado», mejor dicho «el mercado financiero», no son sólo los que apuestan por la suba, sino algo mucho más grande que abarca a bajistas, a quienes se mantienen a un costado y a quienes ni siquiera están interviniendo hoy o de manera directa, además de los reguladores, intermediarios, analistas, leyes, regulaciones, etc. Por eso ayer fue un buen día para el mercado, por más que algunas personas hayan perdido algo de dinero (si no fuese esta una semana de «widow dressing» -el trimestre apunta a ser el mejor desde el tercero de 2009- tal vez dedicaríamos algunas líneas al efecto de la caída del índice de confianza de los consumidores durante marzo, al aumento de la expectativa inflacionaria, a los malos números que siguió aportando el sector inmobiliario o a la caída de las ganancias de las mayores empresas chinas). ¿Por qué fue un «gran» día? Ayer la Corte Suprema tuvo la segunda de tres audiencias en defensa de la ley de reforma del sistema de salud del presidente Obama y por cómo se dieron las cosas, la ley apunta a ser declarada inconstitucional (no está claro si será toda o sólo en parte; el veredicto se espera para después de mayo). Seguramente los republicanos se alegrarán ante la brutal derrota que esto significaría para el presidente Obama y el logro más significativo de su gestión (y Bernanke porque esto le da más lugar para «moverse»), pero no es esto lo que interesa a los fines de esta columna sino los cuestionamientos que hicieron los «cortesanos» a la obligación de tener que contratar un seguro de salud. ¿Por qué no forzar a la gente a que compre brócoli? (es un alimento que se supone mejora la salud; juez Scalia), ¿Por qué no obligar a todas las personas a llevar teléfonos celulares, ya que nadie sabe cuándo habrá una emergencia? (juez Roberts), ¿Por qué no forzar a que todos paguen en vida su entierro, así no hacen que otros se los paguen? (juez Alito), etc. Los planteos pueden parecer absurdos (el Poder Ejecutivo no pudo responder de manera lógica), pero piénselos, porque son la base que explica y justifica la existencia del mercado financiero. Bien por los jueces (esos jueces).

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