Ayer señalamos que el gobernador de la Fed de Dallas (un "duro") había deslizado que el organismo podría finalizar su actual política expansiva en septiembre. En todo caso ésta fue la noticia (lo cierto es que dese hace dos meses al menos, hubo otros comentarios en este sentido). Unas horas más tarde el presidente de la Fed de Atlanta y el de la Fed de Chicago ("blandos") reforzaron la idea de que el anuncio podría darse en alguna de las tres reuniones entre septiembre y diciembre. Si bien es posible que en las próximas horas o días, el mandamás Bernanke intente neutralizar estas declaraciones, lo dicho dicho está. Si bien hubo quienes se escudaron en esas declaraciones para justificar el 0,6% que cedió el Dow al cerrar en 15.518,74 puntos (el resto de las noticias, balances, macro, corporativas, se puede decir que fueron "alcistas"), el comportamiento de la tasa (que si bien avanzó al 2,642% anual se movió de mayor, 2,665%, a menor, 2,633% minutos antes del cierre) sugiere que no fue éste el principal motivo detrás de los movimientos de los inversores (como noticia está lejos de ser "nueva"). De hecho, la colocación de Letras del Tesoro que tuvimos registró menos ofertas que la de la anterior ("bid to cover" 3.21/3.44). Más sintomático de lo que está sucediendo fue el volumen negociado, que si bien fue algo mayor al del lunes, aun así resultó casi un 1% inferior al promedio diario para lo que va del año. De las 418 integrantes del S&P500 (cediendo un 0,57%, ayer experimentó la mayor baja desde el 24 de junio), un 67,5% han superado las expectativas de los analistas, un valor similar a lo visto en los últimos cuatro trimestres, en tanto el 54% registró mayores ingresos que los esperados (superando lo de estos últimos trimestres). Conclusión: tal vez el merado no esté "barato".
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