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Un Mundial de Fórmula 1 con muchos interrogantes
La revolución podía haber sido mayor de haber logrado Bernie Ecclestone su objetivo de coronar campeón mundial al piloto que más carreras ganara en el año y no por suma total de puntos.
Con todas estas variaciones, la esperanza de la FIA es terminar con el dominio de una o dos escuderías en el campeonato, como viene sucediendo en las últimas ediciones.
Uno de los factores que más influye en el pronóstico incierto con el que se presenta este Mundial es la aplicación práctica de los cambios técnicos a los que deberán someterse las escuderías.
Entre los monoplazas de 2008 y los de 2009, la aerodinamia se ha modificado completamente, lo que se traduce en el aspecto exterior en alerones muy diferentes, más anchos en la parte delantera y más altos y estrechos en la trasera. Además, la carrocería queda totalmente lisa, desprovista de apéndices. Los equipo también tendrán que acostumbrarse a la utilización del KERS, un sistema de recuperación de la energía cinética que transforma la acumulada en las frenadas en potencia suplementaria. Por otra parte, la plantilla de pilotos apenas sufrió variaciones con respecto a la temporada pasada, ya que sólo debutará el suizo Sebastian Buemi, en Toro Rosso, y se retiró el británico David Coulthard (Red Bull), quien quedará como piloto de reserva de su antigua escudería y de Toro Rosso en Melbourne y Malasia. El alemán Sebastian Vettel pasó de Toro Rosso a Red Bull, en sustitución de Coulthard, y su puesto ha sido ocupado por Buemi. El resto de los equipos mantuvieron sus pilotos de la pasada temporada.

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