12 de octubre 2009 - 00:00

Un Nobel “visionario, entre las intenciones y los hechos”

  • Los trazos centrales de la política exterior de Barack Obama, cuyas características «visionarias» fueron premiadas el viernes con un Nobel por el comité noruego, tendrán una prueba de fuego en el año que viene, cuando las intenciones desplegadas este año serán contrastadas con los resultados, que por ahora se presentan esquivos.

  • El desafío talibán y de Al Qaeda domina la situación en Afganistán. Este país es el principal foco bélico de Obama, tal como lo había anunciado durante la campaña electoral.

  • El primer semestre de este año, el demócrata envió contingentes adicionales a Afganistán para elevar desde 38.000 hasta 65.000 el número de tropas. Pero transcurrieron meses, y los talibanes, lejos de retroceder, avanzaron, según reconoce el Pentágono, no sólo en ese país, sino también en Pakistán.

  • La gran carta de Obama fueron los comicios del 20 de agosto pasado, pero los indicios de fraude emergieron desde ese mismo día. Ayer, veedores de la ONU ratificaron las sospechas y se terminó de complicar la reelección de Hamid Karzai, aliado clave de EE.UU.

  • Los jefes del Pentágono reclaman un aumento significativo de tropas. Líderes republicanos y demócratas parecen convencidos de ello. Pero, en términos de opinión pública, la decisión puede ocasionarle costos severos al presidente. No faltan las comparaciones con el Vietnam de Nixon. Y encima, el fraude termina por desangelar la misión civilizatoria.

  • El abordaje del conflicto palestino-israelí significó quizás el mayor punto de quiebre de Obama en relación con el Gobierno de George W. Bush. El demócrata ha realizado gestos de presión mucho más contundentes para frenar los asentamientos de Israel en Cisjordania, en línea con la postura europea.

  • Pero, hasta el momento, la receptividad a esos reclamos por parte del premier Benjamín Netanyahu fue casi nula. En 2010, se verá si la Casa Blanca se limita a la queja retórica.

  • Mientras en Irak se sigue el cronograma de retiro de tropas fijado en el último tramo de la era Bush, otros legados parecen difíciles de desanudar.

  • Allí se inscribe el penal de Guantánamo, cuya clausura demorará más que lo previsto; el limbo jurídico de los presos de Bagram en Afganistán, ratificado por Obama; y el posible enjuiciamiento de los responsables de las torturas emprendidas por la CIA, para lo cual el demócrata nombró un fiscal ad hoc.
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