28 de mayo 2026 - 11:31

La AIE advirtió que la guerra en Medio Oriente está rediseñando las estrategias energéticas mundiales

El organismo sostuvo que la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán está llevando a gobiernos y empresas a replantear inversiones, diversificar rutas comerciales y acelerar proyectos vinculados a seguridad energética.

La agencia indicó que ya se observa una aceleración de proyectos vinculados a nuevos oleoductos, terminales de gas natural licuado, infraestructura de almacenamiento y ampliación de rutas de abastecimiento.

La agencia indicó que ya se observa una aceleración de proyectos vinculados a nuevos oleoductos, terminales de gas natural licuado, infraestructura de almacenamiento y ampliación de rutas de abastecimiento.

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La Agencia Internacional de Energía (AIE) aseguró que la guerra en Medio Oriente ya comenzó a modificar las estrategias energéticas mundiales y podría provocar transformaciones comparables a las crisis petroleras de la década de 1970.

El organismo sostuvo que la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán está llevando a gobiernos y empresas a replantear inversiones, diversificar rutas comerciales y acelerar proyectos vinculados a seguridad energética.

El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, afirmó que el mundo atraviesa “la crisis de seguridad energética más grave” de la historia reciente y consideró que el impacto del conflicto tendrá consecuencias de largo plazo sobre el sistema energético global.

Según explicó, tanto países productores como importadores comenzaron a reforzar estrategias para reducir vulnerabilidades frente a posibles interrupciones del suministro internacional de petróleo y gas.

La agencia indicó que ya se observa una aceleración de proyectos vinculados a nuevos oleoductos, terminales de gas natural licuado, infraestructura de almacenamiento y ampliación de rutas de abastecimiento.

Al mismo tiempo, varios países empezaron a incrementar el uso de recursos energéticos propios para disminuir la dependencia externa. En ese contexto, las energías renovables, la energía nuclear y hasta el carbón comenzaron a recuperar protagonismo dentro de las estrategias nacionales de seguridad energética.

La AIE estimó que las inversiones energéticas mundiales alcanzarán durante 2026 unos u$s3,4 billones. De ese total, alrededor de u$s2,2 billones se destinarán a redes eléctricas, almacenamiento energético, renovables, eficiencia energética, electrificación y energía nuclear.

El resto, cerca de u$s1,2 billones, continuará orientado a petróleo, gas natural y carbón.

Sin embargo, el organismo prevé que las inversiones petroleras caerán por tercer año consecutivo y se ubicarán por debajo de los u$s500.000 millones pese a la suba internacional del crudo generada por la guerra.

La agencia atribuyó esa situación a la incertidumbre sobre la duración del conflicto, los plazos de desarrollo de nuevos proyectos y las restricciones logísticas y de infraestructura que afectan a la industria fuera de Medio Oriente.

En contraste, la inversión en gas natural aparece como uno de los segmentos más dinámicos del mercado energético global.

La AIE proyectó que durante este año las inversiones gasíferas alcanzarán unos u$s330.000 millones, el nivel más alto de la última década, impulsadas principalmente por nuevos proyectos de exportación de GNL en Estados Unidos y Qatar.

La crisis también volvió a colocar al estrecho de Ormuz en el centro de las preocupaciones globales. Por esa vía marítima circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas consumido en el mundo.

La posibilidad de interrupciones prolongadas sobre esa ruta estratégica generó preocupación en gobiernos, mercados financieros y compañías energéticas, ante el riesgo de nuevos aumentos en los precios internacionales y su impacto sobre inflación y actividad económica.

En las últimas horas, la tensión volvió a escalar luego de que Estados Unidos derribara drones iraníes y atacara instalaciones en el sur de Irán, mientras Teherán respondió con bombardeos sobre bases militares estadounidenses en la región.

La AIE considera que el nuevo escenario geopolítico podría acelerar una transformación estructural del sistema energético mundial durante los próximos años, con mayor peso de las energías domésticas, la diversificación de proveedores y las inversiones en infraestructura crítica.

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