29 de noviembre 2012 - 00:00

Un nuevo escenario se abre en Medio Oriente

Tel Aviv - Tras la reciente escalada de violencia en la Franja de Gaza, el presidente palestino, Mahmud Abás, lucha ahora por el reconocimiento del Estado palestino en la ONU. El éxito de su iniciativa se da por asegurado, aunque sobre el terreno todo sigue dependiendo de Israel.

Pero, ante todo, Israel teme que tras adquirir el nuevo estatus, los palestinos lleven ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya a soldados y funcionarios israelíes debido a la política de asentamientos en territorio palestino.

Hasta hace poco, Israel amenazaba con la rescisión de los Acuerdos de Paz de Oslo y con la anexión de los asentamientos de Cisjordania. Según algunos medios, esa opción ya no estaría sobre la mesa, pero podría congelar durante dos o tres meses la transferencia a Ramala de los impuestos y aranceles que recauda a las mercancías que entran a Cisjordania a través de puertos israelíes. Según el diario Haaretz, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, desaconsejó, sin embargo, ese tipo de sanciones, que podrían suponer el fin de la Autoridad Palestina.

El reciente conflicto vivido en Gaza entre la organización radical palestina Hamás e Israel cambió notablemente el escenario político en Medio Oriente. Los numerosos ataques aéreos sobre objetivos en la Franja no mejoraron la imagen de Israel en el mundo. A pesar de las pérdidas humanas y materiales, Hamás salió fortalecida del conflicto.

Abás, que reconoce a Israel y reniega de la violencia, necesita ahora apoyo, opinó en The New York Times el exviceministro de Relaciones Exteriores israelí Josi Beilin, uno de los arquitectos de los acuerdos de paz en Medio Oriente. Pero además, la reciente tregua alcanzada con la mediación de Egipto y Estados Unidos tuvo otras consecuencias sorprendentes. Hamás, que según su acta fundacional quiere liberar toda Palestina y niega el derecho de existencia de Israel, apoya ahora la iniciativa de Abás en Nueva York.

Los islamistas estaban hasta ahora en contra de llevar el caso ante Naciones Unidas, ya que la iniciativa supondría implícitamente el reconocimiento del Estado de Israel. Pero por otro lado, Hamás ofreció en varias ocasiones a Israel una «hudna» a largo plazo, una especie de tregua de hasta 20 años. Y aunque no acepta a Israel, al menos supondría una convivencia pacífica, y quizás la próxima generación podría sellar la paz.

El Gobierno israelí desconfía de ese tipo de ofertas y parte del ala dura de Hamás sigue rechazando la petición ante la ONU. «La iniciativa ante la ONU equivale a una renuncia oficial al territorio del Israel actual», denuncia uno de los integrantes más relevantes del sector duro de Hamás, Mahmud Sahar.

Aun así, hay un nuevo acento en la relación entre Hamás e Israel. Los islamistas están haciendo todo lo posible para que se mantenga la tregua. Por su parte, Israel amplió la zona de libre pesca ante la Franja de Gaza y permite que los agricultores de Gaza accedan a sus terrenos lindantes con el muro erigido junto a la Franja. Integrantes de Hamás patrullan además la zona para mantener alejados a posibles manifestantes y evitar nuevos muertos, como sucedió poco después de que se decretase la tregua.

Una vez que consiga el voto positivo de la ONU, Abás quiere negociar con Israel. Pero allí se celebrarán elecciones el próximo 22 de enero, así que será el próximo Gobierno el que decida si quiere negociar o seguir actuando como hasta ahora.

Agencia DPA

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