30 de abril 2012 - 00:00

Un palco donde cada butaca la “dio” Cristina

Apenas entraban, los derivaban a la zona vip: estuvieron, algunos durante horas, en el vestuario local acondicionado para, entre «lunch» y charla, mitigar la espera que al final se acortó cuando Cristina de Kirchner decidió, previa charla, adelantar la hora del discurso.

Estuvo previsto, de antemano, para las 19.15 pero luego se anticipó para las 18.30 y un rato más tarde se lo corrió para las 17.30. Se evaluó para eso que la gente llenó el estadio antes de lo pautado y que el día amagaba con frío para el atardecer.

A más de uno lo traicionó ese cambio de horario: Julio De Vido, que tenía una silla reservada en la primera fila, al lado de Juan Manuel Abal Medina, llegó tarde, cuando el discurso presidencial ya había comenzado y decidió seguir el acto desde un costado. Una paradoja: mientras muchos dirigentes hubiesen matado por tener un acceso a ese palco selecto, el ministro se demoró con tareas de la intervención de YPF y no estuvo a tiempo para ocupar su butaca que, además, por ser de las primeras, era de las más deseadas.

Aunque no pudo ocuparla, para De Vido fue un mensaje de respaldo contundente: en las primeras hileras, las de mayor visibilidad, sólo se reservó espacio para dos ministros: él y Abal Medina. Los demás tuvieron que conformarse con filas más alejadas.

Cada uno de los lugares estuvo otorgado al detalle. Al punto que cada silla tenía el nombre de quien debía ocuparla.

Sobre ese precepto, la lista de los incluidos en ese súper vip -a los costados, se levantaron dos palcos con 200 sillas cada uno y abajo, frente al escenario, un solar con 2.000 banquetas- se puede definir en un esquema de respaldos y simpatías según el prisma de Cristina. Veamos: 

  • Hubo sólo tres intendentes del PJ bonaerense. Dos de ellos, Francisco Gutiérrez (Quilmes) y Mariano West (Moreno) porque integran la Corriente de la Militancia. El tercero fue Julio Pereyra, por la FAM, y no en carácter personal. 

  • También poca presencia gremial: Antonio Caló, de la UOM; candidato K en la CGT, el quilmeño Gutiérrez y Horacio Ghilini de SADOP, un exmoyanista. También Hugo Yasky y Roberto Baradel de la CTA. En el campo, hubo varias columnas sindicales. 

  • Entre los gobernadores, se amplió la lista por la influencia que tuvo el tema YPF: por esa razón, estuvieron los de Chubut, Río Negro y La Rioja, a los que se sumaron José Luis Gioja de San Juan, Sergio Urribarri de Entre Ríos -cercano al Evita y la Corriente- y Daniel Scioli, que tuvo que soportar quedar una fila atrás de su vice, Gabriel Mariotto. 

  • En paralelo, aunque el estadio estuvo repleto de militantes de agrupaciones de juventud, sobre el escenario esa presencia estuvo acotada a dos figuras: Máximo Kirchner y Andrés Larroque por La Cámpora. Sí, en cambio, hubo un marcado protagonismo de referentes de la militancia social: Emilio Pérsico y Fernando «Chino» Navarro del Evita, Edgardo Depetri del Frente Transversal, Luis DElía del FTV, Milagro Sala de la Tupac Amaru, Marcelo Koenig de Descamisados, Jorge «Quito» Aragón de la Martín Fierro y Héctor «Gallego» Fernández de Peronismo Militante. También Agustín Rossi por la Corriente de la Militancia.
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