El equipo tucumano viene de un triunfo ajustado frente a Salta con un rendimiento que dejó más de un ceño fruncido en la platea de La Caldera. Cierto es que el recambio, las lesiones y las convocatorias a seleccionados argentinos conspiran para armar un equipo sólido, pero desde lo conceptual deja mucho que de-sear. Entra en momentos de profunda desorganización y no sabe encontrar el norte. Las decisiones posicionales a la hora de afrontar un ataque no son del todo claras y falta trabajarlas. Entonces cae, sin demasiada convicción, en el viejo y querido juego corto para intentar doblegar a sus rivales. O sea, improvisa en medio del partido. Aún así, lo más rescatable del equipo Naranja es la actitud. Con todos esos inconvenientes sacó adelante un partido clave contra Los Mayuatos. Gracias un poco a la lectura de sus jugadores dentro de la cancha. La salida y entrada constante de nombres en los titulares no ayudó a amalgamar un equipo que ponga en juego las ideas de Prado y compañía.
¿Qué tendrá enfrente? Un equipo sanjuanino que no se impuso en los partidos que presumía ganables de antemano. Como lo eran Salta y Chile. Dejó una impresión de equipo inocente en ciertos aspectos tácticos y cayó presa de otros seleccionados más experimentados. Aún así, su juego de forwards es fuerte (de alguna manera lo sufrió Córdoba en la fecha pasada) y va a jugarse una parada brava, intentando su primer triunfo en la categoría superior.
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