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Un posible default, la otra amenaza que cerca a Maduro
China y Rusia retacean el crédito que antes daban con facilidad a Venezuela. Y la crisis de PDVSA, con producción y precios en baja, reduce dramáticamente la disponibilidad de divisas.
Las dudas sobre la capacidad de pago del Gobierno de Maduro alcanzan incluso el ámbito jurídico, tras la elección el 30 de julio de una polémica Asamblea Constituyente, un suprapoder leal al mandatario.
Estados Unidos, bajo cuya legislación están redactados los contratos de la deuda venezolana, no reconoce a la Constituyente, a la que considera una herramienta "ilegítima" de la "dictadura". Y el del Tesoro impuso sanciones a Maduro y a una veintena de funcionarios, entre ellos el vicepresidente Tarek El Aissami.
La Asamblea Constituyente "conlleva un riesgo de reputación de los bonos de Venezuela y PDVSA", señaló Juan Carlos Rodado, encargado de investigaciones latinoamericanas en el banco de inversión neoyorquino Natixis.
Rodado recordó que Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional (el parlamento venezolano), bajo control de la oposición, advirtió que un futuro Gobierno podría "no reconocer o pagar" la deuda que se emita ahora.
Analistas coinciden en que la única opción de Venezuela es renegociar su deuda, pero el rechazo internacional a la Constituyente -al que se sumaron la Unión Europea y una docena de países latinoamericanos- puede ser un obstáculo.
"Hay un creciente consenso de que Venezuela no podrá sostener por mucho tiempo más su política de servir plenamente la deuda", escribieron en un ensayo conjunto Lee Buchheit, del despacho legal Cleary Gottlieb Steen & Hamilton en Nueva York, y Mitu Gulati, de la facultad de Derecho de la Universidad de Duke. "Esto implica algún tipo de reestructuración", pero los acreedores holdouts representarían un "riesgo legal serio" , dijeron.
China y Rusia han sido los principales prestamistas de Venezuela, con una exposición de deuda actual de unos 50.000 millones de dólares entre los dos.
China concedió una línea de crédito de 60.000 millones de dólares entre 2007 y 2014, con garantía de entrega de petróleo a futuro. Entonces, el barril cotizaba a 100 dólares.
Pero con la caída de los precios del petróleo por debajo de los 50 dólares desde 2015 y las dificultades de Venezuela para producir los barriles necesarios, Pekín cortó discretamente el crédito.
China recuperó parcialmente la deuda, aunque aún falta "una buena parte", según Francisco Monaldi, de la Universidad de Rice (Texas) y del Instituto de Estudios Superiores de Administración (Caracas).
Rusia concede créditos a Venezuela desde 2011. Primero prestó 2.800 millones de dólares para la compra de sistemas antiaéreos y armamento y, desde 2014, aparentemente a través de su petrolera estatal Rosneft, al menos 6.000 millones más. Al igual que en el caso de China, el país prevé pagarlos con envíos de crudo.
Pero la caída de la producción (pasó de 75 a 49 plataformas petroleras activas en los últimos dos años), los bajos precios y el hecho de que un 40% de la producción está destinada a Estados Unidos, su principal cliente, hizo muy difícil que Caracas cumpla con sus compromisos.
Citgo, la refinería y red de gasolineras de PDVSA en Estados Unidos, fue colocada como respaldo del crédito ruso. Según Monaldi, la empresa se valorará en unos 8.000 millones de dólares.
Si el default se materializara, Rosneft podría apoderarse de Citgo.
"El Gobierno de Estados Unidos no estaría muy feliz con la idea de que Rosneft tome el control de una refinería y un distribuidor de gasolina en su propio territorio", dijo Rodado.
| Agencia AFP |


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