22 de junio 2010 - 00:00

Un presidente que podrá gobernar con oposición fantasma

Antanas Mockus
Antanas Mockus
Bogotá - Con un oficialismo ampliamente mayoritario en el Congreso y una oposición pequeña y dividida, el futuro no podría presentársele mejor al próximo presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, en cuanto a gobernabilidad.

En el futuro Senado, de 102 miembros, Santos no sólo contará con los 28 votos de su Partido de la Unidad Nacional (U), los 24 del Partido Conservador (PC) y los 8 del Partido derechista Cambio Radical (CR), sino también con la gran mayoría de los 13 del Partido Liberal (PL), colectividad que le hizo oposición al presidente Álvaro Uribe, pero ahora mayoritariamente se suma al oficialismo.

A eso deben sumársele en el futuro Senado los ocho representantes del ultraderechista Partido de Integración Nacional (PIN), uribista pero mantenido a distancia por su desprestigio, producto de que está formado por acusados de proximidad con el paramilitarismo.

El virtual regreso del PL al oficialismo, al lado del PC, y de fuerzas que, como la U, CR y el PIN son lideradas por ex militantes liberales o conservadores, señala, según analistas, que los dos viejos partidos históricos no tienen partida de defunción, como sostienen otros observadores.

En el Senado, la única oposición abierta que le espera a Santos es la de los ocho miembros del partido izquierdista Polo Democrático Alternativo (PDA), pues el líder del Partido Verde (PV), Antanas Mockus, anunció el domingo, tras reconocer su derrota, que esa fuerza, que tendrá cinco senadores, se opondrá a lo que considere negativo, pero apoyará lo positivo.

Poco claro

Por el carácter ecléctico del PV, en el que confluyeron líderes de derecha, centro e izquierda, no parece claro cómo se moverá esa bancada, que aunque pequeña puede tener influencia cualitativa. Los analistas recuerdan que Mockus, la cara más visible de los verdes, puede coincidir con Santos en temas básicos, como el manejo económico liberal y la mano dura contra la guerrilla.

«No queremos ser oposición. Queremos ser un partido que sea una alternativa de poder. Vamos a hacer una política por el bien común», anticipó otro dirigente notable del PV, Enrique Peñalosa, quien personifica el «lado derecho» de esa nueva organización.

«La oposición será sólo del Polo», se lamentó el ex candidato presidencial del PDA Gustavo Petro. Y el asunto no se queda ahí: en el partido de la izquierda hay una evidente división interna entre moderados y radicales, y además no contará en el próximo Senado con Petro, su gran estrella parlamentaria y «bestia negra» del oficialismo uribista, al que golpeó repetidamente con sus denuncias.

Por eso, analistas como Jorge Orlando Melo creen que más allá de lo que haga el PDA, la mayor posibilidad de hacer oposición, si se lo propone, es el PV. «Tiene capacidad de organizarse adecuadamente de cara a las elecciones regionales de 2011 y de ejercer una tarea de vigilancia y fiscalización con seriedad», le dijo Melo al diario El Tiempo.

La tendencia que se ve en el Senado se reproduce, con aún mayor contundencia, en la Cámara baja, donde se calcula que Santos podría llegar a contar con cerca de más del 80% de los 166 diputados.

La amplia mayoría parlamentaria le permitirá entonces a Santos desarrollar sus políticas con tranquilidad, como pasó en los dos períodos de Álvaro Uribe, a menos que por alguna circunstancia se rompa la coalición oficialista y le surjan adversarios entre sus ahora aliados.

Agencia DPA

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