14 de agosto 2009 - 00:00

Un problema sin solución

Frank Lampard celebra con champán el título logrado por el Chelsea el fin de semana pasado ante el Manchester United.
Frank Lampard celebra con champán el título logrado por el Chelsea el fin de semana pasado ante el Manchester United.
El binomio alcohol-fútbol es una constante en el fútbol de Inglaterra. El Reino Unido es la cuna del deporte más apasionante del mundo, pero también es un estado que adolece de un severo problema con la bebida.

Durante mucho tiempo no eran solamente los hinchas los que bebían alcohol, sino también los propios futbolistas. Había una cultura entre los jugadores británicos de tomar unas pintas después de los partidos. Jugadores bien conocidos como Tony Adams y Paul Merson que jugaron en el Arsenal, tuvieron adicción al alcohol. Tampoco se puede olvidar el caso de George Best, uno de los mejores jugadores de la historia del Manchester United que murió en 2005 a causa del alcohol.

También Paul Gascoigne sufrió mucho por la misma adicción.

Cuando el técnico francés Arsene Wenger llegó al Arsenal en 1996, se encontró con dos futbolistas, Tony Adams y Paul Merson «enganchados» a la botella.

También Liverpool y Manchester registraron momentos memorables: el equipo red, ganador en los años 80, era conocido por sus escarceos frecuentes con la botella; y el United, liderado por Bryan Robson o, en menor medida por Roy Keane, no se quedaba atrás. El alcoholismo es un grave problema en el fútbol inglés y sus protagonistas no toman conciencia.

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