29 de septiembre 2014 - 00:42

Un puente sobre aguas turbulentas

Un puente sobre aguas turbulentas
El 2015 será un año de transición económica. El mismo podría ser visto como una suerte de puente colgante. Un puente de lianas y tablones de 9 metros de altura, muy similar a los de las películas de Tarzán.

El cruce del mismo demandará quince meses, mientras que en los cielos revolotean buitres y en el mar azul se hallan cocodrilos de 16 metros que lucen inofensivos a la luz de los dinosaurios que, según la leyenda, habitan en el fondo de dichas aguas.

A su vez, los vientos monetarios y cambiarios amenazan con sacudir el puente, al tiempo que un conjunto de simpáticos animalitos, desde los árboles, tiran cáscaras de bananas a nuestros héroes selváticos. Así las cosas, el final del viaje dependerá de la intensidad de los vientos.

De acá a fin de año la economía necesitará de unos u$s 8.000 M, los cuales son explicados por vencimientos de deuda por u$s 9.000 M (u$s 5.500 M privada y u$s 3.500 M pública), dólares ahorro por u$s 1.000 M (caso optimista) y un excedente comercial de u$s 2.000 M. Por otra parte, 2015 demandaría u$s 22.000 M (con la cuenta servicios neutra), donde habría vencimientos de deuda externa por u$s 17.000 M (u$s 12.500 M pública y u$s 4.500 M privada) y la caída en el precio de la soja reducirá las exportaciones en u$s 10.000 M, por lo que la balanza comercial sería negativa en u$s 5.000 M.

Por otra parte, si a los u$s 28.000 M con los que cuenta hoy el BCRA se les resta la deuda por importaciones y los encajes de los bancos, el saldo estaría en u$s 15.000 M, cuando el comercio de la economía demandaría unos u$s 25.000 M, todo indica que dólares no sobran. Por último, la historia se completa con una demanda de dinero quebrada. Hoy, con la cantidad de dinero creciendo al 20% a/a, la inflación se ubica en torno al 40% a/a.



HABRÁ VIENTO

A su vez, durante este mes, la demanda de dólares ahorro trepó a u$s 50 M diarios, mientras que a pesar de los esfuerzos de absorción del BCRA, la liquidación de posiciones de los bancos y el adelanto de exportaciones, el paralelo rozó los $ 16. Si a ello le sumamos que aún restan emitir unos $ 120.000 M, todo indica que habrá viento.

Sin embargo, hay esperanza. Tanto el BCRA como el Gobierno se han notificado. Si cada peso que se emite es retirado del mercado y en enero se cierra con los holdouts, el Gobierno podrá colocar deuda en los mercados como para llegar a diciembre de 2015.

Los cocodrilos se irán a dormir, los buitres dejarán limpio el cielo, el nivel de actividad se estabilizará, la inflación cederá y el futuro luciría prometedor. Todo dependerá, claro, de que nuestros héroes logren vencer su ideología a manos de altas dosis de pragmatismo.

(*) Fundación Acordar

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