Con algún dato que pudiera servir de «palanca» para mover en alza una semana ciertamente depresiva, se modificó el panorama exterior y esto trajo consigo una bonanza diaria, que se derramó por índices con fuertes saldos adversos en días previos. Y al ritmo de un Dow Jones que fue capaz de levantar su frente para recuperar un 1,65%, los demás copiaron obedientes, con tal de agregar buenas noticias a sus fieles. El Bovespa se llevó buena porción, resucitando a través del 2,60%, casi como obligando a que los indicadores locales se unieran al convoy alcista. Y en Buenos Aires esto también se pudo concretar, si bien con una desafinada interpretación entre sus variables. Porque bajó el monto de negocios a sólo $ 41 millones para respaldar una suba del índice principal del 1,2%. Poco aconsejable el dibujo de recuperar precios, mediante una merma de volumen, lo cierto es que el Merval más difundido pudo plegarse al exterior. En cambio, el listado de las que dependen de especies sólo «locales» mejoró apenas en un 0,10%. Y la clave de tal diferencia estuvo dada por la actuación de su pieza mayor, la «blue chip» Tenaris. El salto del 3,40% dado por la del grupo Techint impregnó a todo el Merval mayor de una onda de mejora y tuvo participación esencial. No así en el volumen, porque solamente se movió con 142.000 papeles y dando también la sensación de una figura poco ortodoxa, de subir en precios con merma de negocios.
La semana: el período completo delató una mala etapa final de agosto, donde el Merval llevó la peor parte. Una baja del casi un 3,7%, muy superior a lo corregido en el Bovespa -con un 1,7%- y mucho más lejos de la baja del Dow, con retroceso del 0,61%. Tramo que fue malo desde el inicio, con viernes que pretendió traer aliento: limitado. La Bolsa, rebotando.
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