Si la ley dice que "no pueden ser miembros del directorio del ente regulador: los accionistas o quienes hubieren formado parte de los órganos de dirección, administración o fiscalización o de cualquier modo prestaren servicios a entidades sometidas a la regulación y fiscalización del ente al momento de su designación y durante los dos años anteriores", es claro que quien haya sido director de alguna sociedad controlada por ese ente regulador no puede formar parte de su directorio. De haberse querido autorizar como reguladores a los representantes del Gobierno ante empresas privadas, la ley debería de haberlo señalado taxativamente. Obviando lo evidente, se ha argumentado que esta incompatibilidad no existiría en el caso que el funcionario de la firma controlada lo hubiese hecho en representación del Estado. Pero aquí surgen al menos tres cuestiones. La primera es que únicamente cuando cuenta con el mandato del Congreso y la aprobación del Poder Ejecutivo, un funcionario representa indubitablemente al Estado (si no representa a un poder). La segunda es que si un representante del Ejecutivo actúa como director de una empresa privada, cae bajo el doble mandato de servir a los intereses del Gobierno de turno y los de la empresa con la cual adquiere un deber de fidelidad, compatibilidad y responsabilidad, idénticos a los de los directores "privados" (las leyes, decretos y resoluciones los consideran indistinguibles). Incluso el mismo hecho de percibir dineros de la sociedad dirigida, evidencia a donde apunta su obligación/interés. La tercera, es que el regulador debe ser independiente del Gobierno, para poder controlar los funcionarios, maniobras y sociedades estatales o mixtas. Sólo escudados en la idea marxista que "el fin justifica los medios", no percibiríamos el brutal conflicto de intereses tras esta situación. Cuando partimos de una violación tan grosera de la ley -sin cuestionar los méritos o deméritos de los involucrados-, lo único que sabemos es a dónde llegaremos -y que los que los que callan son "cómplices" de un sistema cada vez más corrupto-. Tras un arranque alcista en oriente, que se transformó en una baja sobre el Viejo Continente, la jornada bursátil finalizó con Wall Street avanzando entre un 1,35% (NASDAQ) y un 0,12% (el Dow cerró en 16.399,67 puntos).
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