26 de septiembre 2014 - 00:00

Un regulador corrupto

Un regulador corrupto
El primer caso de "insider trading" en América lo protagonizo William Duer, amigo íntimo y asistente del Secretario del Tesoro Alexander Hamilton. En abril de 1790 acusado por William Maclay (Rep. Pennsylvania) de aprovechar su acceso a información privilegiada para especular con los bonos estatales, Duer fue forzado a renunciar a pesar de lo cual siguió especulando (asociado a Alexander Macomb) utilizando sus conexiones. La aventura terminó mal, en 1.792 el mercado tuvo un crack, Duer fue arrestado y murió en prisión en 1.799 (hay quien dice que en aquellos tiempos "la justicia" y "lo justo" se parecían más). Desde entonces la cata moral de quienes controlan los mercados no ha cambiado mucho. Hoy sabemos que cuando el ente regulador goza de la potestad soberana sobre el mercado, sus funcionarios tienen un fortísimo incentivo para enriquecerse abusando de su posición monopólica (La habilidad de los empleados de la SEC para escoger acciones, S.Rajgopal y R.M.White, 2014) y que los integrantes y las Comisiones de Valores son muy permeables a la influencia política del gobierno de turno (el último gran escándalo bursátil de los Congresistas norteamericanos es de fines de 2011, ver "La SEC no es una agencia independiente", Harvard Law Review, 2013), algo que ha reconocido incluso la Corte Suprema de los EE.UU. (Free Enterprise Fund v. Public Accounting Oversight Board, 2010). El 2 de marzo de 1972, 21 días antes del arresto de Deuer, Hamilton escribía: "Esta vez debe haber una línea de separación entre Hombres honestos & bribones, entre accionistas respetables e intermediarios en los fondos, y meros jugadores sin principios". A lo largo de la historia hay innumerables Duer y pocos Hamilton que en vez de escudarse en pamplinas o la ignorancia, no siendo "vanos" le exigen al "fardo" de turno, que -ante la menor sospecha- dé un paso al costado hasta que las cosas se aclaren, para no afectar el buen nombre de su entidad y el mercado. Cuando esto no ocurre, el resto del sistema -cada uno desde su lugar- debe exigirlo o gritarlo, a menos que quieran ser o sean cómplices de los corruptos. Ayer el Dow se desplomó un 1,54% a 16.945,8 puntos. ¿Motivo?: las escusas acostumbradas.

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