27 de enero 2014 - 00:00

Un resentimiento nacionalista con hondas raíces históricas

Santiago - A la espera del fallo de la Corte Internacional de La Haya que dirimirá el límite marítimo entre Chile y Perú, la historia entre ambos países vuelve a renacer y deja al descubierto distintas percepciones según de qué lado de la frontera se ubique cada uno.

Para Perú, dice el experto internacionalista y exembajador chileno en Londres Mario Artaza, se transmite de generación en generación la idea de la "arrogancia chilena" planteada desde los tiempos de la independencia, cuando el Ejército Libertador liderado por el argentino José de San Martín y el chileno Bernardo O'Higgins liberó a Lima de los españoles.

"La independencia del Perú no nace de un movimiento propio", señaló Artaza, en un seminario con periodistas organizado por el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile.

Recuerda que Perú era un virreinato mientras Chile era una pequeña y pobre capitanía general, y que la independencia significó para la élite peruana perder sus títulos de nobleza, por lo que quedó un resentimiento ya en esa época.

Los chilenos, señala el exdiplomático, suelen ver a los peruanos como "resentidos" y "revisionistas" que siempre están buscando recuperar lo perdido ante una postura chilena que defiende el statu quo.

Afirma Artaza que "todas las fronteras chilenas no proceden del estatuto jurídico. Por eso, para Chile, los tratados son importantísimos porque significan mantener el statu quo".

El exembajador prosigue con la historia de desencuentros y menciona que también en el siglo XIX se descubrió que había salitre en el norte, cuyas fronteras estaban poco definidas y se filtró que había un tratado secreto entre Perú y Bolivia para defenderse ante un ataque chileno, en lo que se llamó la Guerra de la Confederación Perú-Boliviana.

Más tarde se produjo la Guerra del Pacífico de 1879 -con una serie de batallas que hicieron de las derrotas la exaltación de héroes-. Perú fue derrotado por Chile y se firmó el tratado de Ancón en 1882, con Lima aún sometido a las tropas chilenas. Se dejó establecido que habría un plebiscito en diez años para definir Tacna y Arica, pero Chile no contestó hasta el Tratado de 1929 (47 años después de Ancón) y los presidentes Augusto Leguía y Carlos Ibáñez del Campo decidieron que no habría plebiscito y se "repartieron" Tacna para Perú y Arica para Chile.

Quedaron temas pendientes, a cargo de una comisión binacional, como el Hito 1, que es donde nace la frontera. El Hito 1 se ubica, de acuerdo con el tratado de 1929, en el mar, pero la comisión acordó colocarlo 150 metros al interior para impedir que las olas arrasaran con él.

El Tribunal de La Haya delimitará dónde está el Hito 1. Consultado Artaza sobre cuál es la superficie terrestre en juego con una corrección, responde: "Una hectárea".

También definirá la Corte Internacional de Justicia (CIJ) dónde parte la frontera marítima. Hito 1 o Concordia, porque eso determina el triángulo de mar en disputa. Perú desconoce el paralelo que había primado hasta ahora y propone una bisectriz -una línea media del triángulo- que abarca unos 37.000 kilómetros cuadrados hasta ahora bajo soberanía chilena.

Artaza, quien forma parte del proyecto Generación de Diálogo, grupo de trabajo interdisciplinario chileno-peruano creado en 2010, opinó que después del fallo "ambos países deben trabajar en un Tratado de Paz y Amistad que dé solución definitiva a todos los temas pendientes y cree el marco de una política de cooperación conjunta, como se hizo entre Chile y la Argentina".

"El fallo de la CIJ -completó- puede convertirse en un punto de inflexión de la relación chileno peruana para construir desde ahora una visión compartida de futuro".

Agencia ANSA

Dejá tu comentario