8 de septiembre 2009 - 00:00

Un siglo de torres europeas en el Pabellón del Arsenal de París

Torre de César Pelli en Puerto Madero que formará parte de la exposición de edificios de altura en la próxima Bienal Internacional de Arquitectura.
Torre de César Pelli en Puerto Madero que formará parte de la exposición de edificios de altura en la próxima Bienal Internacional de Arquitectura.
En el Pabellón del Arsenal en París, se presenta «La invención de la torre europea», en la que se exponen más de ciento cincuenta obras y proyectos emblemáticos de torres en Europa, desde comienzos del siglo XX. En el contexto de la exposición se organizó una serie de conferencias y un debate en las Jornadas Europeas de Patrimonio, cuyo tema el próximo 18 de septiembre será «La altura, un patrimonio revisitado».

Tema de interés en los últimos años, ya en 2004, se presentó «Grattacieli allórizzonte», una muestra de modelos de rascacielos provenientes de todo el mundo, en el Urban Center de la Galería Vittorio Emanuele, en Milán. La propuesta era parte de «Sky High» concebida por la Royal Academy of Arts de Londres, y curada por Norman Foster.

En Buenos Aires, durante la próxima Bienal Internacional de Arquitectura, se presentará una exposición de edificios en altura, con la colaboración de la arquitecta Mónica Fernández, decana de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Belgrano.

La escenografía de la exposición en el Pabellón del Arsenal de París, está planteada como un viaje inmóvil que transporta al espectador al piso 30 de una torre imaginaria, en una ubicación excepcional, en el paisaje de nueve ciudades europeas, Bruselas, Copenhague, Frankfurt, Londres, Madrid, Milán, París, Rotterdam, Viena. Presenta un panorama cronológico con una selección de obras singulares de distintos períodos, con fotos, planos, films documentales y maquetas, que van relatando poco a poco la riqueza y la diversidad de la tipología «torre europea» nacida hace un siglo.

La inserción de la torre en la villa europea apareció como una solución a los problemas de congestión de las ciudades y de organización espacial de las actividades de la sociedad. Por su forma, ha jugado un papel en distintas escalas: la relación inmediata con el espacio público que la rodea y también con el paisaje urbano en su totalidad, ya que la torre no debe ser concebida como un objeto más en la ciudad sino como parte de ella, otro modo de concepción urbana.

Madrid y Milán con la construcción de las torres Telefónica (1929), Velasca (1958) y el rascacielos Pirelli (1960), ponen de manifiesto el entusiasmo por aquellas primeras obras en altura. Rotterdam y Frankfurt, muy destruidas durante la guerra, adoptaron un urbanismo vertical que les permitió, en un caso, disponer de un mayor número de alojamientos y un centro urbano atractivo; y, en la segunda ciudad, el desarrollo de un gran centro bancario. Bruselas, a pesar de los problemas planteados por renovaciones urbanas en los años 60 y 70, actualmente vuelve a las obras en altura y ha lanzado un gran concurso internacional. Londres ya tiene más de seiscientas torres que superan los cincuenta metros. En Copenhague, desde 2005, la torre ha dejado de ser una tipología marginal y excepcional y actualmente existen varios proyectos en curso.

A mediados del siglo XX, en el periodo 1950-1970, se destacan las experimentaciones sobre las formas y programas, la formulación de reglamentaciones y la organización de sistemas de financiamiento. «La torre que surge a comienzo del siglo XXI debe respetar y acompañar las condiciones actuales de la evolución de nuestras ciudades», sostuvieron Ingrid Taillandier y Olivier Namias, curadores de la muestra junto a Jean-François Pousse.

Cualquiera sea la forma de base, la idea de las torres actuales es multiplicar las vistas, aprovechar la libertad de las calles y las distintas fachadas. Los departamentos tienen piscinas comunes, terrazas y espacios vidriados que se abren al paisaje exterior. Los rascacielos actuales buscan superarse como simples superposiciones de pisos e introducen atrios y jardines suspendidos. Cobran vida como espacios de encuentro y se convierten en verdaderas «ciudades verticales».

Entre las últimas torres, se exponen Swiss Re (2004), Londres, de Norman Foster; Parkplaza Munich Theresienhöhe (2007), de Steidle Arquitectos; Tour Granite, La Défense, París (2008), de Christian de Portzamparc; el Hotel Me Barcelona (2008), de Dominique Perrault. También los proyectos, como Tour Horizons (2010), Boulogne-Billancourt, Francia, de Jean Nouvel; y Projet Triangle París (2014) de Herzog & De Meuron.

El Pabellón del Arsenal, creado en 1988, es un centro de información, documentación y exposición de urbanismo y arquitectura de París. Cuando las cuestiones urbanas son el centro de la actualidad, es fundamental que esos temas sean objeto de una presentación teórica pero atractiva y que genere debates, permitiendo a los ciudadanos ubicarse en el núcleo del proceso de la creación arquitectónica y urbana. Se presentan tres tipos de exposiciones. En la planta baja, la permanente «París, visita guiada. La ciudad, historias y actualidad», que en 800 m2 recorre siglos de su historia. En el primer piso, 600 m2, recibe tres grandes muestras temporales sobre temas específicos, que se renueva por trimestre.

De esta manera el Pabellón del Arsenal cumple con su objetivo de promover que el gran público comprenda la evolución de París y sus proyectos, organizando exposiciones del urbanismo y la arquitectura de la ciudad y realizando proyectos de documentación, así como la edición de libros.

La muestra «La invención de la torre europea» está acompañada por un libro que compila numerosas contribuciones de arquitectos y sociólogos sobre los análisis de las ciudades: Géry Leloutre (Bruselas), Peter Bishop (Londres), Manu Rubio (Madrid), Cecilia Bolognesi (Milán), Ingrid Tallandier (París), Martín Aarts (Rotterdam), Rudolf Schicker (Viena).

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