"El subte es mío", repite desde hace años a quien quiera escucharloRoberto "Narigón" Fernández, el jefe de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y sucesor del fallecidoJuan Manuel "Bocha" Palacios. El postulado, sin embargo, no pudo ser sostenido ni siquiera a fuerza de las patotas que en su nombre recorrieron los pasillos del subte, intentos de quita de fueros para los "metrodelegados" y el respaldo de la burocracia sindical de los dirigentes históricos de la CGT.
El crecimiento de los delegados de base se produjo por necesidades coyunturales, tanto políticas como de gestión deNéstor Kirchner. Recién llegado al poder, y con el servicio de transporte de entonces, un millón de pasajeros al día bajo su órbita, el mandatario no podía permitirse más huelgas constantes, acrecentadas por la disputa intrasindical que mantenían "los metro" con la UTA. Y en particular, en septiembre de 2003, debía impedir una nueva protesta bajo tierra cuando su candidato a ser electo como jefe de Gobierno porteño,Aníbal Ibarra, jugaba sus últimas fichas ante un ascendenteMauricio Macri.
El "puente de plata" que tendió entonces Kirchner no apuntaba a la renovación del sindicalismo, sino a acallar un conflicto que lo salpicaba constantemente.efecto colateral, y siempre en la línea del "toma todo", el entonces mandatario se cobraba una pequeña revancha con el "Bocha" Palacios, que meses antes había apoyado la candidatura presidencial deAdolfo Rodríguez Saá.
Nueve años pasaron desde entonces. En el medio, la UTA intentó en complicidad con la concesionaria Metrovías recuperar por varios métodos el control de los trabajadores del subte. En uno de los paros se encontraron cara a cara los militantes de ambas organizaciones. Separados por un débil cordón de policías y pasados los primeros minutos de insultos, desde uno de los bandos comenzaron a entonar la marcha peronista.El otro sector se plegó de inmediato.
El nuevo sindicalismo, que verá nacer a uno de sus principales retoños a principios del año que viene, no será producto de un cambio de paradigma alentado desde el poder político. Surgirá al calor de la circunstancial cercanía de los "metrodelegados" con sectores del oficialismo. Y será un regalo especial para quien desde 2013 será el mandamás del subterráneo:Mauricio Macri.
| @marianoemartin |



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