28 de junio 2017 - 00:00

Un trámite sinuoso que prolonga un estado de incertidumbre

Brasilia - La denuncia por corrupción contra Michel Temer presentada por la Procuración, recorrerá un tortuoso camino en el Supremo y la Cámara baja hasta su aceptación o rechazo, lo que definirá la suerte del presidente.

La denuncia fue presentada el lunes y ahora el magistrado Edson Fachin, instructor del caso en el Supremo Tribunal federal, deberá hacer un primer análisis para luego remitir el caso a la Cámara de Diputados.

En ese punto, Temer será notificado oficialmente del inicio del proceso que puede llevarlo a juicio y la Comisión de Constitución y Justicia de Diputados debatirá el caso durante un plazo máximo de diez sesiones, en el que el mandatario tendrá la oportunidad de presentar su defensa.

Conocidas las alegaciones de Temer, la comisión tendrá otro plazo de hasta cinco sesiones para manifestarse sobre la denuncia, según un informe que será elaborado por el diputado que sea designado como instructor del proceso, que será votado por los 66 miembros de ese comité, en el que la base oficialista tiene clara mayoría y, además, ya se abocó a "limpiarla" de opositores.

Al margen de que la denuncia sea aceptada o rechazada por la comisión, el informe del instructor será remitido al pleno de la Cámara baja, en el que será leído, debatido y votado por sus 513 miembros.

La votación seguirá el modelo del proceso usado para separar de la Presidencia el año pasado a Dilma Rousseff, y cada uno de los diputados será llamado a la tribuna para manifestar si acepta o no la denuncia.

Si el sí logra 342 votos, dos tercios del total, un número por el momento difícil de reunir, se autorizará la instauración del proceso penal en el Supremo.

En este caso, los once miembros del alto tribunal decidirán mediante una votación que se resolverá con mayoría simple si Temer finalmente será enjuiciado, lo cual lo suspendería de sus funciones durante 180 días que el STF concluya el proceso.

Su lugar sería ocupado en forma interina por el presidente de la Cámara baja, Rodrigo Maia, quien en caso de que Temer sea condenado debería convocar a las dos cámaras legislativas a una elección indirecta, para escoger a quien completará el período presidencial que concluye el 1 de enero de 2019.

Sin embargo, si la denuncia es rechazada por el pleno de los diputados, o incluso por el Supremo en la votación final, el caso sería archivado y Temer recuperaría el poder.

La situación es inédita, pues nunca hasta ahora un presidente en pleno ejercicio del poder había sido acusado por delitos de carácter penal supuestamente cometidos en pleno ejercicio de su mandato, lo cual ocurre en momentos en que Brasil enfrenta una delicada crisis económica, que se agrava con las serias turbulencias políticas.

Agencias EFE y AFP