Y en tal caso, siempre reaparece la vieja incógnita: si es que está medio lleno, o medio vacío. Hablar de subir, o bajar, en un mercado de riesgo que moviliza tantas operaciones y a lo largo de extensos horarios cuando la diferencia del índice apenas si mueve las agujas, nos luce como impropio. Preferimos el término bursátil que resultaba la tercera calificación posible, utilizada por los operadores «antiguos», y que definían a ruedas con olas que se están viendo en la semana de «pesadas». La acepción de esto tenía que ver con lo difícil y trabado para transar, por la falta de actitud definida de las dos fuerzas. Ahora está más en boga la expresión «de mantener» (sentarse sobre las posiciones, sin casi comprar ni vender). De todas formas, otros considerandos quizás den como rueda «alcista» la hecha en el Dow Jones y que apenas marcó el 0,21%. O la propia de Buenos Aires y su Merval, que culminó con el 0,31%. La que salió de marco fue la actuación de San Pablo, pero en Brasil existía algún elemento -corrupción mediante- que matizó lo suyo y lo fijó un retroceso del 0,65 por ciento.
Las diferencias locales testimonian lo parejo entre especies con subas -«26»- por «30», que bajaron.
Las de Boldt fueron cabeza de lo positivo, con más del 4% -balances recién llegados-, Colorín resultó emblema por las bajas, con un 6,5%. Antes que nada cotizó el aburrimiento, matizado con algunos pasajes más coloridos. Se está terminando de formar el dibujo de una semana, a la que no dudamos en calificar de desechable, sin valor alguno. El remate de hoy quizás contenga algo distinto, que ayude a mostrar tónica más definida. Con $ 30 millones de volumen efectivo, se completó el cuadro. Y la Bolsa, medio vacía.
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