IMPRESCINDIBLES. Marcelo Melingo, Ramiro Agüero, Paula Marull y Paula Manzone.
La figura del intelectual, pedante y ególatra, que busca seducir (o vampirizar) a los demás mortales para brillar con más fuerza, es motivo de una aguda crítica en relación a una sociedad exitista que venera ciegamente el lugar de "supuesto saber". Dicha tendencia se ve reflejada en Laia y Oscar, un matrimonio que se ufana de llevar una vida cultural activa para compensar la mediocridad de sus respectivos empleos. Esto los lleva a obsesionarse con Aina, una aspirante a escritora, sensible y humilde, que fue abandonada por su pareja. La visitan para distraerla de su dolor y a la vez la presionan para que se ocupe de difundir sus cuentos con mayor profesionalidad.
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El encuentro da pie a situaciones y diálogos muy divertidos que radiografían a la clase media con una mirada lúcida y llena de vitalidad. La adaptación de la pieza al ambiente porteño (su autor es de origen catalán) vuelve aún más reconocibles a estos personajes.
La acción incorpora más situaciones de juego con la llegada de Marcos, a quien Laia y Oscar consideran un poeta prestigioso y con muy buenos contactos. La pareja hace todo lo posible para ligarlo con su amiga. Pero, los comentarios ridículos y pretenciosos del literato, más la creciente rebeldía de Aina hacen que la velada resulte un fracaso. A partir de ese quiebre y tras una sesión de hipnosis introducida como divertimento, la sátira de costumbres da paso a una serie de incidentes funestos que revelan la naturaleza monstruosa de Marcos y su letal influencia sobre Oscar, su nuevo acólito. El clima onírico del desenlace -y ciertos recursos del cine de terror, bastante más literales- dejan a criterio del espectador qué grado de realidad o de fantasía prevalecen en el final.
El gran dinamismo de la puesta se ve realzado por las magníficas actuaciones de Marcelo Melingo (un Marcos tan seductor como insoportable); Ramiro Agüero y Paula Marull, un gran dúo de comediantes, y Paula Manzone una conmovedora Aina que como en la vida es capaz de reír entre lágrimas con total espontaneidad.
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