5 de junio 2014 - 00:00

Una apuesta a la dureza

 Dilma Rousseff salió ayer a despejar el malestar social y a retomar la iniciativa política con varias entrevistas de prensa.

Defendió la organización del Mundial, se declaró cansada de las críticas de la FIFA que "hieren la soberanía de Brasil" y acusó a la entidad de no haber cumplido con las promesas de fondos para la construcción de estadios.

Reivindicó las obras de infraestructura que el Mundial dejará a Brasil y advirtió que no tolerará protestas violentas durante el certamen.

Sorprendió al declarar que no sabe por qué la economía crece poco, cosa que adjudicó a un "clima adverso" de los mercados.

Se declaró, además, dispuesta a pasar la página de la crisis con Estados Unidos por el espionaje del que fue víctima.