Una revelación que no podía dejar de suscitar en pocas horas en la red, en particular en Twitter, una avalancha de bromas y fotomontajes sobre el primer ministro, en lo que ya fue definido, con hashtag propio, el "PigGate" o "Hameron" (juego de palabras entre el apellido del político y la palabra "ham", jamón).
"No comment" por parte de Downing Street: un vocero rehusó "dignarse" a una respuesta a lo afirmado por el multimillonario en el libro "Call Me Dave" (Llamame Dave). Las acusaciones lanzadas por lord Ashcroft, que se habría vengado así de haber sido excluido de cargos de importancia tras las elecciones de 2010, son muy embarazosas.
Según extractos publicados por el Daily Mail, cuando estaba en la Universidad de Oxford, el futuro premier formaba parte de un grupo llamado "The Flam Club", que se dedicaba a fumar cannabis: un amigo de Cameron de aquella época, James Delingpole, dijo haber fumado hierba con Dave. Pero en el libro, lord Ashcroft asegura que también circulaba cocaína en la casa londinense de Cameron, quien lo permitía.
Además, en base a los testimonios recogidos entre amigos y enemigos, el premier habría formado parte en su juventud de una fraternidad de Oxford llamada "Piers Gaveston", y como ritual de iniciación habría metido sus partes íntimas en la boca de un cerdo muerto.
Este fue desmentido por fuentes cercanas a los conservadores escuchadas por The Guardian, pero eso no frenó la oleada de bromas en Twitter y la difusión de fotos -verdaderas- de Cameron con inocentes cerditos en sus brazos, o creadas a golpe de photoshop en las que el líder conservador es visto como una amenaza a la incolumidad de suinos célebres, desde la Piggy de los Muppets hasta Peppa Pig, personaje de dibujos animados.
Incluso hay quien explica el disgusto demostrado por el exlíder laborista, Ed Miliband, al comer un sandwich de carne de cerdo -en una fotografía que había contribuido a su descalabro electoral- justamente con la práctica sexual que Cameron habría llevado a cabo en su época de estudiante.
Y se recuerda también algo parecido en una ficción televisiva: en un episodio de la serie británica "Black Mirror", el primer ministro se ve obligado a practicar sexo con un cerdo en directo para salvar a una princesa secuestrada.
Bromas y películas aparte, la biografía no autorizada es una llamada de alarma que Cameron debe escuchar, ya que revela un descontento difuso dentro de su partido, pese al éxito electoral del pasado mayo.
El líder conservador no puede dormirse en los laureles sino que debe recordar que hay varios representantes, incluso muy reputados entre los "tories", que podrían en el futuro ponerlo en dificultades en temas tan cruciales como controvertidos, como la inmigración y las relaciones con la Unión Europea.
| Agencia ANSA |


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