2 de diciembre 2011 - 00:00

Una bravuconada que se fue de las manos

Teherán - El Gobierno de Teherán intenta distanciarse del asalto a la embajada británica, pero el daño ya está hecho y es importante: no sólo ha provocado una crisis diplomática con Reino Unido, sino con toda la Unión Europea.

Para el Gobierno iraní iba a ser sólo una de muchas manifestaciones de protesta ante la embajada de Reino Unido en Teherán, y al principio, todo parecía previsible: 500 estudiantes, algunos eslóganes de «abajo Inglaterra» y vuelta a casa. Sin embargo, esta vez había algunos alborotadores que intentaron aplicar por sí mismos una decisión parlamentaria que pedía al Gobierno la expulsión del embajador británico del país.

En unos minutos, un grupo logró entrar en la embajada, sustituyó la bandera de la «Union Jack» por la iraní e incendió automóviles diplomáticos, mientras volaban por el aire documentos diplomáticos destruidos e imágenes de la reina Isabel II. «Fue una acción imprevisible de algunos manifestantes airados que nosotros no deseábamos y no aprobamos», dijo el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Ramin Mehmanparast, intentando distanciar al Gobierno del incidente.

Y los analistas lo creyeron. «No fue intencionado, pero la actuación tampoco fue inteligente, sino más bien estúpida», afirmó un politólogo en Teherán. «Aprobar en el Parlamento la expulsión de los diplomáticos y 48 horas después permitir una manifestación de protesta de estudiantes, de los que se sabe que están en perfecta situación de hacer algunas cosas, y después sorprenderse... no es válido», afirma.

Subestimación

Y es que Irán subestimó la solidaridad en el seno de la Unión Europea (UE). La petición de Teherán a los países de la UE de no seguir el ejemplo británico fueron en vano y varios embajadores fueron llamados ya por sus países «a consultas», entre ellos los de Alemania y Francia.

El beneficiado de esta situación es posiblemente Israel. «La UE bloqueó al menos uno de los ataques militares deseados por Israel contra las instalaciones nucleares iraníes, pero con esta provocación se refuerza la posición de Israel», señaló un diplomático árabe en Teherán.

Un problema para el Gobierno del presidente Mahmud Ahmadineyad es el Parlamento, que tiende a tomar decisiones demasiado radicales de una forma muy rápida. Tras la última resolución crítica de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), los diputados anunciaron su intención de revisar la colaboración el organismo, aunque en ese caso dieron marcha atrás por las posibles consecuencias.

Y en el caso de Reino Unido, el Gobierno tenía que haber actuado antes, porque el ejemplo del ataque a la embajada llegó del Parlamento. «No se expulsa a un embajador porque la decisión de un país no guste», señaló un exfuncionario iraní.

Insolencia

Pero el Parlamento parecía incorregible, pese a las consecuencias que podría tener el asalto a la embajada. «El Reino Unido siempre se comportó de forma insolente con Irán, por lo que la acción de los estudiantes fue la voluntad de la opinión pública», señaló el Presidente del Parlamento, Ali Lariyani. Y un político cercano a él fue aún más lejos: «La acción de los estudiantes se basó en una ira sagrada», dijo Aliresa Sakani.

El Gobierno iraní se encuentra ahora atrapado en una encrucijada: seguir al Parlamento y a los revolucionarios o pensar con más pragmatismo y ceder diplomáticamente.

«El incidente ensombrece ahora la disputa nuclear y significa casi dar luz verde a sanciones más duras, si no algo más, como la intervención militar siempre deseada por

Israel», señala un periodista iraní.

Agencia DPA

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