Este diagnóstico, confirmado por la reciente toma de rehenes en la planta de gas argelina de In Amenas, precipitó la intervención francesa en Mali, explican fuentes diplomáticas.
La secretaria norteamericana de Estado, Hillary Clinton, recientemente confirmó este enfoque en el Congreso de Estados Unidos, donde explicó las circunstancias del ataque en septiembre contra el consulado de Estados Unidos en Bengasi (Libia).
"Las revoluciones árabes han alterado el equilibrio de fuerzas en toda la región, y la inestabilidad en Mali ha creado un refugio para terroristas que buscan extender su influencia y perpetrar más ataques", aseguró.
Moscú va todavía más lejos y señala desde hace meses la intervención occidental en Libia, que considera la causante del auge del islamismo radical.
Inquietud
Los occidentales empiezan a inquietarse también por la "yihadización" del conflicto sirio, donde los islamistas, apoyados por cientos, si no miles de combatientes extranjeros, ganan terreno (ver pág. 16).
Jean-Pierre Filiu, profesor de Ciencia Política en París, recuerda que Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y otros movimientos existían mucho antes de la "primavera árabe", con una dimensión a medio camino "entre el gangsterismo y la yihad" que mezcla guerra santa y actividades criminales.
Sin embargo, los regímenes surgidos de las revoluciones, al querer desmarcarse de la lógica de la represión a ultranza de las dictaduras caídas, no han evaluado la magnitud de la amenaza.
"A los nuevos regímenes les cuesta mucho poner las cosas en su lugar. Por ejemplo, la liberación de Abu Iyadh ha sido un error enorme: no era un preso de opinión sino un viejo colaborador de Al Qaeda", explica Filiu.
Abu Iyadh, un veterano de la guerra en Afganistán, fue amnistiado en Túnez y es ahora una figura destacada de un movimiento salafista en pleno auge. Es el presunto organizador del ataque contra la Embajada de Estados Unidos en Túnez.
Si el desierto que comparten Libia, Túnez, Argelia y Mali es desde hace mucho una zona de tráfico, la presencia cada vez mayor de islamistas radicales le ha dado una nueva dimensión.
El carácter trasnacional de la ofensiva en In Amenas es un ejemplo de ello: 32 asaltantes de siete nacionalidades (tunecinos, argelinos, mauritanos, nigerianos, egipcios, malienses, canadienses) provenientes del norte de Mali, que contaron sin duda con ayuda logística islámica libia.
Nuevos blancos
El profesor de Islamología Mathieu Guidère subraya que la llegada de gobiernos dirigidos por islamistas en Túnez o en Egipto obligó a los movimientos más radicales a identificar nuevos blancos.
"Los partidos más radicales han tendido a dirigirse hacia el sur, hacia países como Mali, de mayoría musulmana, donde sigue planteándose esta problemática, con un Gobierno que se reivindica laico, occidentalizado, modernista", subraya Guidère. Por eso la intervención francesa es "un error estratégico" que amenaza con transformar Mali en "tierra de yihad", como el Irak de los años 2000, teme este experto.
| Agencia AFP |


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