Brasilia - Raquel Dodge, una rigurosa fiscal de 56 años, es desde ayer la nueva procuradora de Brasil, un cargo desde el que aseguró que le dará continuidad a la operación "Lava Jato", aunque algunos analistas dudan de que vaya tan a fondo como su antecesor.
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Dodge, con fama de metódica y discreta, sustituye al "mediático" Rodrigo Janot, quien dirigió desde su inicio la investigación sobre la trama corrupta detectada en la estatal Petrobras, que desde 2014 llevó a prisión a decenas de políticos y grandes empresarios.
Lidiar con la corrupción no es extraño para ella, que cobró notoriedad en 2009, cuando fue una de las responsables de una sonada investigación que llevó al entonces gobernador de Brasilia, José Roberto Arruda, directamente desde su despacho a un calabozo.
La elección del fiscal general en Brasil se realiza sobre la base de una terna que los propios procuradores envían al Presidente, quien elige uno de ellos y lo propone al Senado, responsable de la aprobación final. Dodge quedó segunda en la votación y, pese a que la tradición instaurada por los gobiernos del Partido de los Trabajadores dice que el presidente escoge siempre al primero de la lista, Temer se inclinó por Dodge, entre otras razones, alegó, por ser la primera mujer en ese cargo. Los senadores, muchos de ellos sospechosos de corrupción, le dieron la votación más importante para un candidato a ese puesto: 74 votos a favor y solo 1 en contra.
Nacida en Morrinhos, estado de Goias, Dodge se graduó en Derecho en la Universidad de Brasilia y cursó su posgrado en Harvard.
Cuando se preparaba para ese curso, buscó un profesor particular para mejorar su inglés y así conoció a su marido, el estadounidense Bradley Dodge, con quien se casó en 1992 y tiene dos hijos, que hoy estudian en EE.UU.
Ferviente católica, en su discurso de ayer, Dodge citó al Francisco para referirse a los daños de la corrupción. "El Papa enseña que la corrupción no es un acto. Es un sistema en el que la gente se acostumbra a vivir. El corrupto pasa toda la vida buscando el atajo del oportunismo", sin percibir que "la corrupción le lleva a perder el pudor y acaba con la belleza", dijo Dodge.
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