26 de agosto 2010 - 00:00

Una ciudad en la que Los Zetas son los que piden documentos

Vista aérea del rancho de San Fernando en el que ocurrió la masacre. Cuando acudieron efectivos de la Marina mexicana, fueron repelidos a tiros en un primer momento.
Vista aérea del rancho de San Fernando en el que ocurrió la masacre. Cuando acudieron efectivos de la Marina mexicana, fueron repelidos a tiros en un primer momento.
San Fernando, México - El despliegue militar en la ciudad mexicana de San Fernando tras el hallazgo de 72 cadáveres en una hacienda dejó momentáneamente en segundo plano al cartel de Los Zetas, al que atribuyen la matanza, y que en tiempos normales controla calles y rutas de la zona.

«Hay mucho movimiento. Todo el tiempo pasan camiones y vehículos del Ejército a toda velocidad», murmuró un residente anónimo.

En tiempos «normales», los miembros del grupo fundado por ex soldados de elite reclutados por el narcotráfico no se esconden. En la región se sabe que Los Zetas instalan sus propios puestos en las rutas, donde controlan idas y vueltas, y en especial las de los trabajadores de medios de comunicación.

Un periodista que prefirió mantener el anonimato tuvo a fines de junio la oportunidad de constatarlo, cuando preparaba una nota sobre el asesinato de un candidato a gobernador de Tamaulopas.

«Llegué a San Fernando en auto, desde la capital estatal, Ciudad Victoria, después de los funerales del candidato y rumbo a la costa, donde estaba por llegar la tormenta tropical Alex», explicó.

«Apenas arribé a la plaza central, aparece una enorme 4x4 y uno de sus ocupantes baja y me golpea el vidrio con el cañón de su fusil. Tendría no más de 22 o 23 años, una pistola y granadas en los bolsillos de su chaleco de tipo militar y me exigió salir del auto y mostrarle mis documentos de identidad una cuadra más adelante, donde estaba estacionada su camioneta», prosiguió.

«Allí ya no eran visibles desde la plaza, donde se veía un camión del Ejército estacionado, parte del despliegue en el marco del plan de socorro y evacuación con vistas a la llegada de la tormenta», agregó. «Le muestro mi pasaporte, mi credencial y me pregunta insistentemente si no soy policía. Le repito que soy periodista, y le da mis papeles a su compañero, mientras le dice: Toma, tú que sabes leer».

Luego le explicaron: «No tenemos nada contra los civiles, pero queremos saber quién entra en nuestra ciudad. ¿Sabes quiénes somos? Somos los de la letra» y le mostraron lo que les servía como justificativo de identidad: «Una pesada medalla, aparentemente de oro, con un mapa de México atravesado por una Z mayúscula de color rojo», explicó el periodista.

«Les pregunté si el candidato había sido asesinado por su banda. No, era amigo nuestro, y lo mataron nuestros enemigos, con los que estamos en guerra (en alusión al cartel del Golfo). Me devolvieron mis papeles y me desearon buen viaje, además de recomendarme colocar un cartel de Prensa en el parabrisas», contó.

Los Zetas están dirigidos por militares de elite que desertaron en la década de 1990 para trabajar para el cartel del Golfo, pero luego se convirtieron en un grupo independiente y rival de sus antiguos aliados, que desde hace 40 años actúan en la región.

Agencia AFP

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