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Una ciudad pacífica asustada por un psicópata suelto
Patrullas, controles, miradas temerosas... ya nada es lo que era en Toulouse. Un asesino en serie con sangre fría mató el lunes a un profesor y a tres niños en una escuela judía en la ciudad. Especialistas de los servicios secretos, la Policía y el Ejército están en marcha para seguir la pista del criminal.
Está en vigor la alerta antiterrorista de mayor nivel, mientras patrullas fuertemente armadas controlan paquetes sospechosos en las calles. Helicópteros sobrevuelan la ciudad, mientras criminólogos y psicólogos advierten de más asesinatos del desconocido que además de los cuatro muertos del lunes, se cree que acabó con la vida de tres soldados en los últimos días.
En la metrópolis del sur de Francia el crimen ha golpeado a las escuelas: los alumnos no salieron al patio en los recreos, una medida de precaución para evitar que se repita un acto como el del lunes. «Recibimos muchas llamadas preocupadas de los padres», explica la directora del colegio alemán en la ciudad, Susanne Self-Prédhumeau. Ante las escuelas hay puestos de vigilancia.
Hasta ahora se sabe poco, pero se van deduciendo algunos rasgos del autor del crimen: se lo considera frío, calculador y metódico, poseído por una voluntad de hierro de matar y lleva una minicámara colgada del cuello, como dijo el ministro del Interior, Claude Guéant.
«Quiere las imágenes tomadas para verlas él o para difundirlas», señaló. La cámara sería de un tipo utilizado por deportistas extremos. Sin embargo, por el momento no han aparecido ningún tipo de fotos o videos en internet.
Las especulaciones de los medios van desde un luchador en Afganistán traumatizado y neonazis en las filas militares que habrían sido expulsados de forma «deshonrosa» hasta un psicópata potencial, como el asesino de masas noruego Behring Breivik, autor confeso de los ataques del 22 de julio que dejaron 77 muertos. «Noruega ha inspirado a muchos locos», opinó el candidato a la presidencia francesa del Partido Socialista, François Hollande.
El crimen desató en Francia una ola sin parangón de solidaridad y participación y las emociones podrían influir en la campaña presidencial, en la que los principales candidatos suspendieron por el momento sus actos y se esforzaron por marcar presencia en los lugares de luto.
El presidente, Nicolas Sarkozy, que busca la reelección fue el primero en acudir al lugar del crimen, mostrando su pesar y decisión para perseguir al responsable. Su principal contrincante, Hollande, destacó «la unión de todos los franceses contra una agresión inaudita», ante un drama nacional. Pero no se cree que ningún partido pueda sacar provecho político de este drama.
En la noche del lunes, el presidente y sus contrincantes políticos acudieron juntos a un servicio religioso en una sinagoga en París, y ayer Sarkozy y Hollande participaron en el minuto de silencio en las escuelas en recuerdo de las víctimas, dejándose ver. Luego dieron el último adiós a los soldados, víctimas también del supuesto asesino en serie.
Agencia DPA


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