9 de noviembre 2012 - 00:00

Una clásica feria de arte dio el estirón

«Intimidad del estudio», de Santiago Iturralde, una de las obras que concurren a Eggo, la nueva feria de arte en Recoleta.
«Intimidad del estudio», de Santiago Iturralde, una de las obras que concurren a Eggo, la nueva feria de arte en Recoleta.
Los vernissages se suceden en los últimos días de un año muy activo para el arte. Se acaba de inaugurar Eggo, la nueva Feria de Arte organizada por la Asociación Argentina de Galerías de Arte (AAGA). La flamante Eggo ocupará hasta el domingo todos los espacios del Centro Cultural Recoleta (más de 3000 metros cuadrados de superficie) para exposiciones. La tradicional Feria Expotrastiendas se despidió este año del Centro Cultural Borges, adoptó un nuevo nombre y salió a ganar un territorio más amplio, para afirmarse en el segmento del mercado que se abre con los nuevos compradores.

Como casi todas las Ferias, Eggo abarca diversas tendencias y períodos históricos que van desde los grandes maestros, como Castagnino, Tiglio o Victorica, hasta las expresiones de artistas emergentes que, en este caso, se venden por menos de 300 pesos. En la sala Cronopios hay excelentes obras de Kazuya Sakai y de las primeras vanguardias abstractas, como las de Carmelo Arden Quin, Martín Blasco o Juan Melé, además de los sesentistas Luis Wells o Jacques Bedel. Sin embargo, los organizadores, Álvaro Castagnino y Sacha Dávila, aseguran: «El 70% de las obras expuestas no superan un precio de venta máximo de $ 25.000».

La escultura está dominada por el joven Ernesto Arellano, con sus coloridas y atractivas figuras en brillante resina con influencias del comic. No obstante, escultores como Hernán Dompé y Bastón Días ocupan un lugar preferencial. Si bien la Feria brinda espacio a las vertientes decorativas y al arte ornamental que prospera en las nuevas «galerías boutiques» de Buenos Aires, lo primero que advierte en el recorrido -un ojo entrenado- es la excelencia de la pintura. Claro que hay que saber descubrirla, pero allí está, desde la imponente serie del artista Duilio Pierri dedicada a los indios de nuestras Pampas, hasta la intimidad del estudio que pintó Santiago Iturralde, pasando por las abstracciones de un artista de culto como Martín Di Paola y las obras de Eduardo Stupía, Paula Senderowicz o María Guerrero, entre muchos otros.

Entre los dibujos se destacan los de Carlos Ricci, Leonardo Cavalcante o de Catalina Galdón, además de los grabados de Bárbara Renati, por mencionar sólo algunos. Agrupados en un recodo, al final de las salas del ala izquierda, están algunas galerías dedicadas a los jóvenes, como Pasto y Popa, ambas abrieron sus puertas el año pasado, una en el Patio del Liceo y la otra en La Boca.

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