16 de noviembre 2010 - 00:00

Una cumbre con socios ansiosos

Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la OTAN, presidirá la cumbre de este viernes y sábado en Lisboa. La guerra en Afganistán y el deseo de muchos miembros del bloque de retirar sus tropas serán parte importante del encuentro.
Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la OTAN, presidirá la cumbre de este viernes y sábado en Lisboa. La guerra en Afganistán y el deseo de muchos miembros del bloque de retirar sus tropas serán parte importante del encuentro.
Bruselas - Sin un final a la vista para la guerra en Afganistán, los líderes de los países de la OTAN se reunirán esta semana para establecer planes destinados a replegar a sus tropas sin que la alianza militar sufra una humillante derrota estratégica.

En una cumbre en Lisboa el viernes y sábado, los 28 líderes de la OTAN respaldarán una estrategia para comenzar a ceder la responsabilidad por la seguridad a las fuerzas afganas el próximo año, con el objetivo de que Kabul se encargue de la dirección del conflicto en todo el país para finales de 2014.

Las autoridades de la OTAN dicen que la estrategia debería permitir una reducción gradual de las tropas extranjeras desde su actual máximo de 150.000 soldados de más de 40 países.

El plan dependería de la formación de unas fuerzas de seguridad afganas lo suficientemente capaces para hacer frente a la resistente insurgencia talibana, que ha incrementado su radio de acción a pesar de una guerra que ya ingresó en su décimo año.

La OTAN es optimista sobre el impacto del aumento de las tropas lideradas por Estados Unidos durante el pasado año, pero pocos analistas independientes prevén un resultado que podría calificarse de éxito, pese a los miles de millones de dólares gastados en la guerra cada semana.

El Gobierno de Kabul está considerado por casi todo el mundo como corrupto, inestable e incapaz de funcionar por sí solo, y el intento de impulsar a las fuerzas afganas se ve obstaculizado por las altas tasas de deserción.

Los países aliados que enfrentan una fuerte hostilidad de su opinión pública y recortes en los presupuestos buscan intensamente una salida.

«Todos queremos salir» (de Afganistán), dijo un alto funcionario de la OTAN. «No queremos estar allí: todo el mundo quiere salir», agregó.

Los líderes de la OTAN insisten que no habrá prisa por salir de Afganistán, que no existe un plan para terminar totalmente con el rol combativo de la alianza hasta incluso después de 2014 y que los retiros de tropas se harán de forma gradual y bajo ciertas condiciones.

«No podemos sencillamente cortar y correr», dijo la fuente de la OTAN. «Tenemos que asegurarnos que lo que dejamos atrás tiene alguna posibilidad de éxito, que hay una opción razonable de que la estructura vaya a sobrevivir», sostuvo.

Sin embargo, el anuncio del presidente estadounidense, Barack Obama, de que Estados Unidos comenzaría a retirarse el próximo julio, ha hecho a los aliados estudiar la reducción de su intervención en el país asiático.

Holanda ya ha puesto fin a su compromiso de combate y Canadá tiene previsto hacerlo el próximo año.

Alemania y Francia también estudian una reducción de tropas el año que viene, y Reino Unido, principal aliado de Estados Unidos, pondrá fin a su papel ofensivo para 2015.

El comandante de la OTAN y Estados Unidos en Afganistán, el general David Petraeus, intensificó la lucha contra los insurgentes el año pasado con ataques dirigidos a comandantes talibanes, aunque al mismo tiempo ha mantenido las puertas abiertas a la reconciliación.

Analistas dicen que Petraeus está dispuesto a demostrar algún éxito de cara a la revisión de la estrategia de Obama en diciembre, tratando de limitar su recorte de tropas de julio y dando más tiempo a la opción del diálogo con los talibanes.

Agencia Reuters

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