12 de diciembre 2014 - 00:00

Una denuncia simbólica y sin consecuencias

 Washington - Las revelaciones sobre las torturas de la CIA a presuntos miembros de Al Qaeda provocaron indignación en Estados Unidos y en el mundo, pero es poco probable que afecten a la agencia de inteligencia estadounidense.

El informe que el Senado publicó el martes, que detalla las torturas a prisioneros y las mentiras de la CIA, es abrumador.

La agencia de inteligencia estadounidense es desde hace décadas blanco de críticas por sus controvertidas operaciones, que a menudo terminan en fiascos. El fracasado desembarco en Bahía de Cochinos, en Cuba, a principios de los años 1960, el caso Irán-Contras en los años 1980 y los informes falsos sobre armas de destrucción masiva en Irak fueron otras tantas ocasiones para que sus detractores la señalaran con el dedo.

Pero a pesar de que la reputación de la agencia recibió un serio golpe con las detalladas y molestas revelaciones sobre el trato reservado a los prisioneros y las mentiras a la Casa Blanca y el Congreso, la CIA seguirá siendo un organismo vital del espionaje y la recolección de información en todo el mundo.

Los recursos para financiarla aumentaron en miles de millones de dólares en los años posteriores a los atentados del 11 de septiembre de 2001. La CIA dirige una flota de drones que matan regularmente a enemigos y dispone de cada vez más personal.

A pesar de que la demócrata Dianne Feinstein, presidenta del Comité de Inteligencia del Senado, quien redactó el estremecedor informe, describió las acciones de la CIA como una "mancha en nuestros valores y nuestra historia", la mayoría de los miembros del Congreso apoya esas operaciones, porque las considera esenciales para combatir a adversarios como el grupo Estado Islámico (EI).

Y a pesar de las conclusiones del informe sobre la ineficacia de las torturas, la CIA insiste en que sus brutales interrogatorios permitieron extraer informaciones cruciales para, por ejemplo, permitir localizar a Osama bin Laden, eliminado en 2011. "La administración Obama y muy ciertamente las siguientes continuarán apoyándose en la CIA para el trabajo tradicional de recolección de información y las operaciones antiterroristas en el mundo", declaró William Banks, experto en inteligencia y director del Instituto para la Seguridad Nacional y Antiterrorismo en la Universidad de Siracusa. "La agencia es realmente esencial para preservar la seguridad nacional ahora y en el futuro. Pienso que el episodio de las torturas es odioso, pero sigue siendo una excepción", agregó.

La CIA ha realizado operaciones riesgosas bajo todas las presidencias estadounidenses desde su creación en 1947. Dispone de poderes únicos para espiar, chantajear e incluso matar a enemigos de Estados Unidos en el mundo.

Incluso los críticos más duros de la agencia, como el senador demócrata Mark Udall, apoyan las misiones esenciales de la CIA. Y tras media hora de críticas intensas en el Senado, Udall afirmó que el informe sobre las torturas podría tener, a fin de cuentas, un impacto positivo sobre la agencia. El informe y una mayor transparencia ayudarán a EE.UU. "a encontrar el equilibrio entre el secreto y los principios democráticos", dijo.

El senador republicano Saxby Chambliss también descartó cualquier restricción presupuestaria para la CIA a modo de represalia. Afirmó que el organismo tomó el buen camino: "Trabajamos de forma diferente en el presente y pienso que eso nos ayudará a largo plazo".

Agencia AFP

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