Una derrota inesperada

Edición Impresa

El sabor de la derrota dicen que es muy amargo, y Newells lo sufrió en el partido que menos lo esperaba. Un viejo hincha como Jorge Valdano dirá que fue «miedo escénico», pero lo cierto es que el equipo rosarino no fue ni la sombra de ese conjunto práctico y con mucha capacidad de gol, que si ganaba, era el único puntero.

Arsenal le presentó un planteo cauteloso, con un solo delantero y dos líneas de cuatro más preocupadas por defenderse que por atacar. La idea era clara: cerrarle los espacios en defensa y buscar la velocidad de Franco Jara para contraatacar.

Por eso, extrañó mucho que en 30 minutos ganara por 2 a 0, haciendo un aprovechamiento integral de sus ataques. Llegó dos veces y convirtió dos veces, ante la pasividad de una defensa que suele ser segura y muy áspera. En la primera, fue una corrida de Franco Jara ante la distracción de Machuca, que terminó con un gran amague para que pase de largo Schiavi antes de rematar al gol; y en la segunda, con un desborde por izquierda y el centro para que Matías Pérez aproveche un quedo de Peratta.

Newells sacó a relucir su impotencia. Intentó y buscó, pero chocó ante un muro defensivo, ayudado por la permisividad de Pablo Lunati que «dejó pegar» a la defensa de Arsenal sin sacar tarjetas, a pesar de la reiteración de faltas.

El gol de Boghossián a los 7 del segundo tiempo abrió la ilusión de dar vuelta el partido, pero ni Formica (que terminó con la cabeza rota) ni Achucarro (desconocido) entraron en la sintonía que proponía Boghossián, por lo que el resultado no se movió.

Newells perdió gran parte del campeonato ayer, pero no se puede decir que esto sea definitivo, porque la semana pasada la cosa se había dado al revés y el que lo había perdido había sido Banfield.

Dejá tu comentario