"El istmo [que conduce a Gibraltar] es propiedad española, nunca se cedió por el Tratado de Utrecht, sino que ha sido una ocupación con el tiempo que han realizado los británicos" al igual que las aguas circundantes, "que son aguas españolas porque tampoco se cedieron", afirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores español al defender los controles fronterizos.
El problema de las aguas contiguas a esta colonia, cedida por España a Gran Bretaña por el Tratado de Utrecht en 1713, es uno de los que se podrían llevar a la Corte Internacional de La Haya. En cambio, Gibraltar, que el mes pasado celebró los 300 años del acuerdo, considera como aguas territoriales una franja de 3 millas náuticas, lo que generó en los últimos años incidentes de patrulleras gibraltareñas con pesqueros y lanchas de la Guardia Civil española.
Situado en la punta sur de la Península Ibérica, el enclave, que goza de una posición estratégica en la parte extrema occidental del Mediterráneo, es reclamado desde hace décadas por España, que lo cedió al Reino Unido en 1713 en virtud del Tratado de Utrecht, que puso fin a la guerra de sucesión española en la que participaron tropas inglesas. El territorio recibió el estatus de colonia británica en 1830.
En la década de 1960, el dictador español Francisco Franco inició una política de reclamo de la colonia que llegó hasta la ONU, cuya Asamblea General aprobó varias resoluciones en las que pedía el fin de la colonia y la conclusión de un acuerdo.
Con la llegada de la democracia a España, en 1978, los sucesivos gobiernos mantuvieron contactos al respecto con el Reino Unido, y en 2001 se llegó a un consenso de principio para compartir su soberanía. Sin embargo, el año siguiente los gibraltareños se pronunciaron en contra en un referendo.
| Agencias AFP y Reuters |


Dejá tu comentario