"No tiene ninguna novedad ya que los problemas siguen siendo los mismos: cómo actuar antes, durante y después de la travesía", explicó una fuente europea.
La prioridad es impedir que los barcos dejen las costas libias, país que se convirtió en un centro neurálgico del tráfico de seres humanos hacia Italia y Malta. Pero mientras el país no esté estabilizado, la capacidad de acción es muy reducida, señalaron fuentes diplomáticas.
Respecto a la polémica iniciativa de organizar una acción militar que hunda a las embarcaciones de los traficantes antes de que sean utilizadas, observadores advirtieron sobre lo complicado de su implementación. Una operación así debe contar con autorización de la ONU y de Libia, puesto que la mayoría de los barcos zarpan de su costa.
No obstante, otra fuente cercana a la cumbre extraordinaria de ayer consideró que puede evitarse esa burocracia si la confiscación y destrucción de las embarcaciones se realiza durante una intervención en el mar para rescatar inmigrantes.
Pero sólo la Armada italiana y maltesa pueden hacerlo en sus aguas territoriales. Los buques europeos implicados en las operaciones de rescate Tritón en Italia y Poseidón en Grecia no disponen por el momento de un mandato para hacerlo.
Tampoco se dio respuesta ayer a los pedidos de organizaciones humanitarias de extender a 90 millas náuticas las operaciones de rescate. Por el contrario, los patrullajes y socorristas se mantendrán en las 30 millas actuales.
A fin de cuentas "la implementación del plan es complicado de A a Z", estimó otro diplomático. "El tema es muy político, ya que atañe a la política de inmigración de la Unión Europea, y todos los partidos de extrema derecha la escrutan", añadió.
| Agencia AFP |


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