28 de enero 2009 - 00:00

¿Una invitación o una obligación?

En los últimos días, trascendieron las «sugerencias» que el Gobierno estuvo efectuando a los bancos para que adhieran a canjear bonos que vencen en el corto plazo, por uno nuevo que paga en 2014. En línea con esto, Standard & Poor's confirmó ayer su calificación de largo plazo en moneda local y extranjera de 'B-' de la República de Argentina tras la propuesta. «No esperamos que la transacción propuesta represente un canje de deuda forzado (distressed debt exchange), lo cual podría constituir un incumplimiento soberano. Para que un canje de deuda sea considerado equivalente a un incumplimiento, los términos de la oferta son palpablemente menores que el valor par del instrumento existente, y que el soberano emisor no tiene la capacidad o la voluntad de cumplir con sus obligaciones», dijo S&P en un comunicado. De todas maneras, más allá de especificaciones técnicas de la calificadora, hay algo incostrastable: si se puede invertir en bonos que rinden el 40% en dólares (más en pesos), ¿por qué aceptar uno nuevo que paga el 15,40% de tasa fija y luego es variable (17,5% a los valores de hoy) por cuatro años?
Standard & Poor's entiende que «los términos esperados del nuevo bono bullet (pagadero de la totalidad del capital al momento de vencimiento) son equivalentes en esencia respecto del valor de los Préstamos Garantizados, ya que incorpora un método más transparente para calcular sus intereses y se espera una mejor liquidez». Por los trascendidos, habría más fuerza que voluntad.