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Una muerte desata batalla entre árabes y sudamericanos en Milán
Autos tumbados y vidrieras rotas fueron algunas de las consecuencias de la protesta de egipcios en Milán. Autoridades locales denunciaron un «Far West» descontrolado a manos de inmigrantes.
Los choques, en los que los manifestantes rompieron vidrieras de negocios y volcaron automóviles, habían comenzado al atardecer, tras la muerte de un joven egipcio de 19 años, identificado por la Policía como Hamed Mamoud El Fayed Adou, quien habría sido asesinado por un grupo de inmigrantes sudamericanos.
Pandillas
La Policía afirmó que una mayoría de egipcios salió a las calles y se enfrentó con las fuerzas del orden en un barrio en el que alrededor del 70% de los comercios pertenecen a inmigrantes. Esa área es denominada por Riccardo De Corato, vicealcalde de Milán, como «Far West dominado por pandillas norteafricanas y sudamericanas». Entre los inmigrantes de Sudamérica predominan ecuatorianos y peruanos.
Una vez controlados los desmanes, la Policía informó que había identificado a más de 30 personas involucradas en el hecho. Diez egipcios no tenían permisos de residencia regulares, lo que garantiza su expulsión del país, según la drástica política migratoria que lleva adelante Silvio Berlusconi.
La Liga Norte, un partido xenófobo que pertenece a la coalición de centroderecha de Berlusconi y que está a cargo de varios gobiernos locales en Lombardía: Emilia Romagna, el Veneto y Piemonte, entre otras regiones, reclamó medidas aún más draconianas. Un miembro de esa agrupación instó a controles más estrictos y a «expulsiones casa por casa, piso por piso».
Para Roberto Calderoli, ministro perteneciente a la Liga, los italianos pagarán «por las ideologías erróneas del pasado, la política de puertas abiertas a todos».
Por su parte, el ministro de Defensa, Ignazio La Russa, llamó a «un máximo de rigor» contra la inmigración clandestina. «Vamos a combatirla, sin exagerar, pero sin ceder un milímetro», dijo.
Milán, la capital financiera de Italia, es dirigida por un Gobierno regional de centroderecha, y la oposición denunció que tales disturbios mostraban que la política de inmigración oficial había fracasado.
«Ellos gobiernan el país, la región (Lombardia) y la ciudad», dijo Pierluigi Bersani, jefe del mayor partido de la oposición, el Demócrata. «Deberían aceptar el hecho de que su política de integración y seguridad ha fracasado», agregó.
El Gobierno de Italia aprobó el año pasado legislaciones estrictas que tipifican como delito grave la inmigración ilegal o la ayuda a un extranjero «sin papeles».
Permiso condicionado
El ministro del Interior, Roberto Maroni, anunció recientemente la introducción próxima de un permiso de estadía para inmigrantes residentes en Italia, cuya entrega estará condicionada al dominio de la lengua local oral y el conocimiento de la Constitución. Si el inmigrante comete infracciones o delitos, perderá puntos.
Estos acontecimientos ocurren después de la violencia contra inmigrantes ocurrida el mes pasado en Rosarno (Sur), que obligó a mil obreros agrícolas de origen africano a salir de la zona. Dos expertos de la ONU habían expresado su inquietud por las «actitudes xenófobas crecientes contra los trabajadores migrantes» en Italia.
Voceros de la Iglesia también han condenado verdaderos episodios de cacería de inmigrantes por supuestos delitos que, en diversas ocasiones, no habían sido cometidos por extranjeros.
Agencias Reuters y ANSA

