28 de septiembre 2015 - 00:00

Una muestra que exalta el hacer manual y lo etéreo

Lo que distingue a Fabiana Larrea, Andrea Moccio y Pablo Lehmann, los artistas que integran “Frágil”, es el regreso a una poética que es simplemente bella.
Lo que distingue a Fabiana Larrea, Andrea Moccio y Pablo Lehmann, los artistas que integran “Frágil”, es el regreso a una poética que es simplemente bella.
En la Fundación Klemm se exhibe hasta el 9 de octubre una muestra en la que intervienen tres artistas bajo la curaduría de Julio Sánchez. Los une la sutileza, el frágil entramado de los materiales, el trabajo manual obsesivo.

Fabiana Larrea (Chaco, 1972) presenta obras de sus series "Intentos" y "Los Sueños Breves". Formas complejas, orgánicas, tejidas que remiten a la laboriosa telaraña, realizadas en ñandutí o crochet, blancas, relacionadas con las labores de sus ancestros que proyectan, gracias a una iluminación dosificada, una sombra también sutil. El contemplador queda atrapado en esas urdimbres que irrumpen en el espacio.

Andrea Moccio (Buenos Aires, 1964) es una experta artista en arte gráfico. Recordamos sus tempranas obras en las que utilizó guías telefónicas guillotinadas hasta llegar a formas muy complejas. En el video blanco y negro de un minuto de duración que se proyecta en loop se ven sus manos manipulando y perforando una estructura en papel, con un sonido de fondo que se repite a intervalos regulares. Otra de las obras que llama la atención, de gran tamaño, tiene el aspecto de una piel perforada que recorre el espacio de la sala.

Pablo Lehmann (1974) puede calar todo tipo de material, desde el papel, el plástico, la fotografía y su destreza lo ha llevado a usar esta técnica en vestimentas, muebles, habitaciones. Pero la obsesión de este artista es la palabra, leitmotiv de su imagen, en la que hace referencias literarias a Sófocles, Marguerite Duras, Yasunami Kawabata, entre sus autores preferidos. Presenta esculturas de zapatos relacionados con el origen de estos escritores, encerrados en cajas de acrílico y trabajos que se apoyan en la pared, capas de textos superpuestos inspirados en un inventario de palabras en español que juegan con los espacios que quedan entre ellas.

"Hoy se le pide al artista que aborde temas de interés público, controversias políticas, aspiraciones sociales",... "que opere como antídoto contra una actitud puramente estética, que supuestamente le pide al arte que sea simplemente bello".

A esta altura del desarrollo de las teorías estéticas en las que este pensamiento de Boris Groys se ha vuelto una especie de canon artístico, quienes hacen de la contemplación y participación una práctica constante, seguramente agradecen este retorno a una poética que sea simplemente bella.

En estos tres artistas no importa si hay o no anécdota como trasfondo de su expresividad o referencias a su entorno o herencia de sus mayores. Lo que sí importa es la fragilidad de esta obra que exalta el hacer manual y lo etéreo. Según el curador de la muestra, que se titula precisamente "Frágil", "el concepto de fragilidad se ubica entre lo efímero y lo duradero".

Estos conceptos atraviesan la historia del arte, ya sea por los materiales empleados, por su carácter aurático, por el del "arte para siempre", por los conceptos religiosos y filosóficos de la cuestión del arte, por las infinitas reflexiones que ha provocado en pensadores emblemáticos y continúa provocando en los actuales que deben afrontar y reflexionar acerca de los cambios impuestos por la tecnología. Pero hay algo que se debe tener en cuenta, el hacedor del arte y el que completa su hacer, es decir, el contemplador¿ hay algo más frágil que el hombre mismo?

Fundación Klemm (Marcelo T. de Alvear 626).

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